Friday, May 13, 2016

La Insoportable Vanidad del Cosplayer

Antes de comenzar, quisiera recalcar que el título de este post, aunque parezca agresivo (y alusivo a una novela que ni he leido, ¡haha!), no es la finalidad que las personas que son cosplayers se ofendan. Mi intención es llegar a una respuesta que a mí me llene y me tranquilice; creo que se han dado cuenta que escribo y publico, nada de redactarlo antes. en fin.

El cosplay es ya muy conocido en estas épocas posmodernas. Viene de "costume player", o sea, un pinche cabrón que se disfraza y representa a un personaje de la cultura entretenimiento: comic, cine, tv, anime, video juegos, etc. Dicen que en Japón se inició esto pero fue más bien en USA, por los alocados años setenta, en las primeras convenciones de cómics, como la de San Diego. Ahí, en esas convenciones, fue cuando dieron lugar concursos de a ver "cuál pinche cosplay es el más verga del año", y chido.

Pues bien, en este lado del mundo, en Mexiquito lindo, el disfrazarse era anteriormente para ocasiones del "Jalogüí" o, si eras un niño (o niña), en fiestas infantiles temáticas. Si no cumplías con esos parámetros eras un pinche wey raro, inmaduro de "esos que les gustan los cómics y todo eso infantil".

Como que hasta ese momento llegué a encasillar al cosplayer. Digo, yo también soy gustoso del pedo friki; junto cuentitos, monitos y cuanta chingadera salga de personajes del cómic y del cine. Pero nunca me llamó la atención disfrazarme y deambular en las convenciones todo caracterizado. Creo que pude llegar a pensar igual sobre el cosplayer como esos obtusos dizque "maduros" que ya dejaron de ser niños y se ponen bien pinches borrachos los fines de semana, tiene su trabajito "uyuyuy" y andan en su carrito matador trepa-morritas. De las chavas, pues, siendo esto de ser friki, al inicio, un hobbie más de "hombrecitos" (por los productos que se ofrecían a este mundillo friki), pues las chicas podían ver al friki como otro cabrón más que quizá no tenga lo que ellas necesitan. Claro que, hubo mujeres que preferían estar "antes muertas que sencillas" y te podrían ver como el bicho raro que realmente eras y menospreciarte, rebajarte y avergonzarte públicamente...

Pero se soportaba vivir con ese estigma ya que, para el friki, las cosas que son importantes no son las mismas que para el individuo (o individua) descrito en líneas anteriores. Un friki vive y disfruta su pasión.


Trabajé años (y sigo trabajando) en una tienda distribuidora de sueños y anhelos frikis, una tienda de comics y figuritas (y figuritos) de colección. Esto fue hace unos, mmmh, 16 años. Ya tenía todo el acercamiento friki desde años anteriores, mi secundaria me respaldaba; y ser un tendero en ese tipo de negocio para un friki como yo era satisfactorio. Nunca me llegaron fenómenos disfrazados o platicando sobre su próximo cosplay; yo vendía monitos (y monitas) y comics a toda clase de friki. Para mí era una buena chamba porque además aprendía sobre los coleccionables y mil y un cosas que da weba escribir aquí... el chiste es que tanto mis clientes como yo conocíamos y aprendíamos de lo que nos gustaba. A lo mejor éramos muy fans de algún personaje o franquicia pero lo más "llenador" para un friki en esos tiempos era SABER TODO sobre aquello.

Pues llegan las convenciones anuales en mi ciudad y había que asistir como negocio. Como les dije al inicio, los cosplayers y todo ese mundillo comenzó en las convenciones; y era el turno para el pueblo donde radico de vivir esa experiencia. Como vendedor, muchas veces no tienes tiempo de deambular en esas convenciones; tienes otras prioridade$ y debes cuidarlas. Así que mucho tiempo que pasaba en una convención de mi ciudad era en el stand de la tienda donde trabajaba, atendiendo a los mismos frikis que iban al establecimiento pero habiendo pagado una cuota, tanto ellos como nosotros como negocio, vaya vaya, alguien está haciendo buen negocio con esto de las convenciones...

Entre la gente, veía muchos chavos (y chavas) disfrazados, creo que más chavitas que weyes. Los amigos que se disfrzaban de hecho lo hacían por pertenecer a cierto "relajo" más que tomarse en serio esto del cosplay. De hecho, puedo decir que me avergonzaba ver a mis amigos hacer "el desfiguro" del cosplay en esos eventos; si no eran mis amigos pues, sinceramente eran parte de mi repertorio de burlas locales entre mi jefe y yo, cuando pasaban frente al stand.

Pasó el tiempo, y siguieron las convenciones y con estas surgen los concursos de "cosplay". Todo un ritual, cual vil pasarela de moda, neta. Concursantes de una edad promedio de 15-18 años. Ok, están chavos, son frikis, les gusta el cosplay, a mí no, "let it be"...

Y siguieron pasando los años y en las convenciones no solo era vender cosas frikis, ya habían invitados especiales, no creadores de cómics, ilustradores o aportadores a esta subcultura. No, para nada. Ahora, los invitados especiales, las estrellas del momento eran Cosplayers Pro-fe-sio-na-les. Así como lo lees. Un wey (o weya) que se disfraza de manera profesional, que le pagan por deambular en la convención, ser admirado y elogiado por la fidelidad del personaje del que se ha disfrazado. Wow. De verdad, es de aplaudirse. O sea, ponte a buscar la tela y todo el material que necesitas para "cosplayear" a tu personaje favorito... Aaah, ¿verdad? Está cabrón...

Yo seguía con mi tienda y mi conocimiento friki. Me había convertido en todo un lobo de mar (¿así se dice?) del mundo friki local. Claro que, nadie recurría a mí porque ya hay Internet y Google y ahora todo mundo en cuestión de un "click" sabe o se entera de todo eso que yo fui conociendo en veinte años.  Además de lobo de mar me convertí en una reliquia. Así es, en un artículo similar a los que vendo y ofrezco a la gente como "este ya no lo hacen, es de colección, aguas, porque ya es viejito y hay que tratarlo con mucho cuidado, quedan pocos en el mercado, etc."


Mientras, el mundo cosplayer sigue avanzando junto con las convenciones locales en el pais. Llegué a entrevistar a dos cosplayers para una revista de circulación nacional, que ya no existe, por cierto. En esos días me alejé demasiado de los eventos grandes y me enfoqué en mi tiendita, ahora ya mía. el cosplay y demás expresiones "frikis" me daban igual, bueno, no es cierto, trataba de evitar ese mundillo. ¿Por qué? Pues por lo mismo que les comenté hace un párrafo: era una reliquia, una pieza de colección en ese mundo. No me disfrazaba, no bailaba el hare-hare, no me gustaba el naruto, no escuchaba k-pop ni veía doramas, entonces ¿para qué chingaos iba a esos eventos? Toda esa gente no me compraba ni comics ni monitos, todo lo bajaban de Internet...

Llegó un momento en que todo se niveló, hubo un crecimiento enorme de frikis gustosos del comic, gracias a las películas basadas en personajes del noveno arte. Y, aunque también me disgustaba el hecho de que en las salas de cine no solo veías a esos frikis cosplayeros sino a esa gente que anteriormente, en tu infancia o adolescencia, te señalaban de "inmaduro" ahí estaban rellenando butacas en la adaptación en cine de tu personaje favorito. ah, ahora sí es chido ver comics y traer playeras de Superman en el antro, ¿verdad, cabrón? Pero bueno, eso ya lo conté y me desahogué hace tiempo.

El punto es que en esos eventos especiales, ya no en una convención, sino en un estreno de una película basada en comics o de sci-fi, te encuentras al cosplayer. Ok, me late que animen un evento así, está chido que salgan y amenicen el momento y lo hagan más memorable. Pero, de repente, esos cosplayers y ano son esos que veías en las convenciones; aquellos frikis igual de incomprendidos igual que tú, sino gente que hasta parece modelo. Puta, te preguntas "¿dónde andaba esta gente 'bonita' cuando andaba más metido en el medio?", conoces al tipo (o tipa) y te das cuenta que "es fan", sí en estos días decir que eres fan de algo es como decir que eres vertebrado y respiras.

Entonces me di cuenta que hoy ser fan y cosplayer es casi lo mismo.

 ¿Cómo la gente va decir que eres el fan más fan de todos los fans del mundo fan? Haciendo un cosplay. Gente como uno, friki pero que a lo mucho porta una playerita de algún personaje teto, que tiene su colección y su recámara está atiborrada de cuanta mamada pueda comprar ya no es suficiente, estamos en peligro de extinción. ¿De qué te sirve decir que eres fan si no lo puedes mostrar al mundo? ¿La gente va ir a tu casa a ver todo lo que has acumulado en años y que jamás te vas a deshacer a menos que te cases, te enfermes, estés en bancarrota o te mueras? Pues, no. Nadie le interesa saber que tienes "toda la colección", salvo como una anécdota en alguna plática efímera, de esas que hay por doquier; entiende, a nadie le importa si sabes todo lo referente a "Fuck-Man", no eres él.

En cambio, si te pones la capa, el casco, el calzón, la tanga o lo que sea y sales a la calle todos te van a voltear a ver, todos querrán tomarse una foto contigo porque "¡eres el pinche personaje, cawn!". Ya lo dijo el AndyWarhol, cada persona en el mundo merece tener sus quince minutos de fama (o cinco, no recuerdo) y el cosplay puede darle al friki eso; más ahora que vivimos en un mundo inspirado en la imagen, la apariencia y todo aquello que pulula en las redes sociales que he repetido hasta el cansancio en anteriores posts. Con el cosplay no importan tus atributos físicos, tu condición mental o tu ocupación laboral; tú puedes ser el personaje que quieres o has querido ser desde hace años, desde que eras pequeño.

No importa que no sepas el origen del personaje, ni la historia; es más, vale madre si no tienes parafernalia y no importa si te gusta el personaje que estás (re)interpretando. La onda es disfrazarte, cotorrear y echar desmadre. Puedes buscar cualquier pretexto para salir a la calle o ir a un evento y cosplayear; no es necesario esperarse a una convención, puedes armar tus caminatas frikis y verás cómo la gente se te abalanza tal y como si fueras el personaje real.

Hoy en día el personaje de los cómics, videojuegos o películas trasciende si tú lo re-interpretas. estamos en la cultura visual, en la de "tú eres el importante", no lo que está a tu alrededor.

No puedo decir queme enoja esta situación porque desde otro punto de vista lo he entendido pero me decepciona por parte del friki. El friki ya no tiene complicidad, ya no es el personaje hermético e introvertido que solía ser antes que lo caracterizaba, definía y diferenciaba entre todas las demás subculturas. El friki, ese friki que hasta en Big Bang Theory lo han amoldado a una sociedad para que lo acepte ahora se porta igual que esos individuos que lo amedrentaban y rebajaban en la escuela. De repente ves a gente de esas características en grupos de cosplay alegando que son bien fans igual que tú, o más.



¿A dónde va llegar esto?
No sé. Quizá algún día veamos a un wey que sí se lo tome en serio y salga por las noches a madrear delincuentes que mucha falta hace...

Ya me desahogué, adiós.














Tuesday, March 01, 2016

La triste realidad del Comunicólogo en México (o mejor dicho: "Mi precaria y frustrante situación laboral y profesional")

Saludos a la gente que vino a leerme. Ya sé que los blogs ya nadie los lee, qué bueno, pero no está de más saludar al curioso...


Han pasado 16 años que egresé de la universidad y 12 años de haberme titulado como "Licenciado en Ciencias de la Comunicación" y créanme que la vida universitaria ha sido una de las pocas experiencias más interesantes, memorables y que estimo mucho de lo que llevo en vida; por mucho que uno puede sufrir en esa post-adolescencia los años universitarios son los mejores que a uno le pueden pasar, y más si es cuando escoges la carrera que más te gusta.

El que haya elegido Ciencias de la Comunicación no se debió a un trabajo excepcional de quienes imparten esa "orientación vocacional" en las escuelas preparatorias, para nada. Mi vida en aquellos años -quizá desde mucho antes- estuvo relacionada con la apreciación del arte, la creatividad, la imaginación y todas aquellas disciplinas que generan arte o aplican el arte para ofrecer cosas interesantes al mundo. Creo que por ahí iba mi "sabia" decisión. Siempre me gustó escribir (vaya, aún tengo un blog), tocar algún instrumento musical, crear historias con mis juguetes en la infancia, fingir que tenía un programa de radio o ser protagonista de una serie de TV; me encantaba leer cómics, hablar de deporte, de cine, entretenimiento, etc. Todo esto lo sigo haciendo, independientemente de estudiar Comunicación pero lo comento porque es lo que te dicen que es "dedicarte" a la comunicación

Entonces, tenía tres opciones para estudiar y "ser alguien y hacer algo en la vida": 

1. Psicología: tenía un profesor en preparatoria que admiro mucho y es psicólogo, un día en la plática de alguna clase nos contó la decisión del porqué estudió eso; no recuerdo ahora muy bien toda su explicación pero lo que sí se me quedó fue que si teníamos pensado estudiar la misma carrera que él teníamos que mentalizarnos a que terminaríamos dando clases en alguna prepa, como él. Opción descartada. Eran finales de los noventa del siglo XX, creo que hoy puede ser que los psicólogos tengan mejores oportunidades.

2. Música: Mi familia siempre estuvo arraigada con la música, tanto como fanáticos como practicantes y profesionales. La música ha sido parte de mi vida desde que yo recuerdo. En tiempos de adolescencia y entrados a los 20 pues, me llegó esa cosquilla de hacer mi propia música con un grupo de cuates, amigos, gente que tuviera la misma pasión que yo; y sí, lo logré. Tanto que llevo casi 20 años tocando para públicos. Pero no me decidí hacerlo de manera "profesional", siempre he sido un musiquete de esos que les dicen "líricos", medio analfabeta funcional, digamos. Las escuelas de música buenas en mi país están en la capital y, habiendo emigrado de esta, creo que mis padres no les resultaría una buena decisión si tendrían que pagar algún hospicio o la "mensualidad" o yo qué sé (y pensar que años después, dos exactamente de entrar a la "uni", mi padre tuvo que regresar a la ahora CDMX para tener un buen trabajo con mejor sueldo porque el estado de San Luis Potosí tiene uno de los salarios más bajos del pais, gracias, pinche Carlos Salinas de Gortari).Y para rematar, entre esos momentos de decisión escuché a alguien cercano de la familia o la escuela, no recuerdo, que los músicos "se mueren de hambre" y que terminan de maestros en una secundaria enseñando a tocar la flauta. Descartado, también.

3. Comunicación: La escuela estaba cerca de mi preparatoria, la conocía un poco, conocía algunos alumnos de ahí porque eran amigos o conocidos, bueno, por ese lado no voy a un lugar desconocido; tendría la misma ruta que hacía para ir a la preparatoria. Por el lado académico, habían cuatro semestres de materias enfocadas a la psicología y otras más, muchas más, enfocadas a la creatividad en todas las disciplinas posibles y si no las habían indirectamente todo nos llevaba a la famosa "creatividad". Podía ver un poco lo que en psicología se encarga y podía seguir relacionado con la música quizá no de manera instrumental pero sí desde la perspectiva técnica en producción de audio. OK, se queda Comunicación.

Trámites, exámenes, más trámites, un examen. Listo, ya entré.
De verdad, no me emocioné cuando vi el resultado aprobatorio. Sinceramente creí que el pasar el examen de admisión era apenas el principio...no había por qué celebrar, dar brincos o que me felicitaran.

Creo que muchos les pasa cuando entran a estudiar esta carrera es que en verdad quieren ser locutores o salir en la TV, o al menos eso lo creían algunos en mis tiempos, pero no, todavía, y lo puedo asegurar por el trabajo que tengo. En fin. Pues en los primeros días de clases este era el discurso de los docentes: "Aquí no vienes para salir en la TV, no necesitas estudiar Comunicación solo para agarrar una cámara o andar de merolico". Muchos alumnos desertaron. Uno de ellos, de los que se fueron inmediatamente, ahora lo veo saliendo en comerciales del gobierno mexiquense y de HEB, bien por él.

Yo, por mientras, me interesaban más las materias. Obviamente las enfocadas a la sociología, teorías de la comunicación, psicología, etc. Era claro que las pocas matemáticas que me dieron ahí, Estadística, no era nada bueno; que ahora puedo decir que fue culpa del profesor pero pues, ya ni para qué quejarse, ya me titulé. Mi relación con la música, el cómic y otras artes seguían y en cada trabajo era permisible sacar a relucir nuestras habilidades artísticas y creativas. 

No me puedo quejar del perfil que me forjaron en mi Universidad y hasta hoy lo sostengo. No me hicieron para salir en la TV, no me dieron ganas de ser locutor de radio, no quise ser aplicante para el CEA, ni ninguna mamada de las que mucha gente cree que es ser comunicólogo.

El asunto es cuando te enfrentas al mundo real. Parece cliché y más en un país tan jodidamente atrasado en muchos aspectos como en México.

Salir a buscar trabajo como comunicólogo fue un cubetazo de agua fría, un "ice bucket challenge" del mundo laboral, real. Es un "despierta, no hay trabajo para tu viajecito de comunicólogo". Inmediatamente decidí irme hacia el mundo nuevo del Internet, el diseño gráfico y la publicidad; aprendí un poco de esto y de lo otro y logré conseguir trabajo gracias a esas habilidades casi emergentes en mí. 

Cabe decir que en medios de comunicación busqué muchas oportunidades en los medios locales y, como suele pasar, si no es por la "falta de experiencia" era porque "luego te llamamos". Pero la razón era de que sentía un nepotismo que salía como lava incandescente en los medios de comunicación y si así era para que reclutaran gente, no quería imaginarme la tendencia editorial con la que trabajaban. Nunca más pedí empleo a medios hasta que llegara uno y me lo ofreciera. Y fue así.

Estuve colaborando para una editorial nacional, escribiendo y ayudando a corregir horrores ortográficos. ¿La paga? en especie, no se podía más. Pero me sentí muy realizado y muy orgulloso de mis artículos y entrevistas, redactadas y diseñadas desde la comodidad de mi hogar, en mi computadora y no estar en ascuas a ver en qué trabajito te mandan cubrir. Mientras pasaba esto, mis habilidades como diseñador publicitario (no gráfico) iban dándome satisfacciones tanto monetarias como personales. Solo que llega un momento en que todo termina. Y el trabajo de diseño, salariado, con beneficios de seguro, infonavit y eso, terminó. Hora de volver a otra realidad: el freelance.

Creo que aquí empecé a comprender a los diseñadores gráficos que, así como los comunicólogos, abundan en el territorio laboral. Pude conseguir clientes que les hiciera su publicidad, me hice cargo de páginas web, promociones, etc. Mientras tanto, la tecnología iba alcanzando todos los rincones del mundo y llegó un momento en que mi trabajo ya no era ni bien pagado ni muy recurrido.

Otra vez me encontraba en un limbo laboral y profesional. Fue en este punto en que pensé por primera vez si estudiar Comunicación, Ciencias de la Comunicación haya sido una buena elección, porque en aquél momento fue "la mejor", pero entre decisiones, decir que la mejor no necesariamente signifique que sea una buena decisión a futuro.

Creo que mi experiencia puede le resultar muy similar a mucho colega. El punto es que de esas tres opciones que tenía en dos estaba la de terminar como maestro. Y llega un momento en que se presenta esa oportunidad para serlo. Maldito destino o yo que sé. Decidiendo y haciendo proyectos para ejercer la carrera de Comunicólogo termino en lo que pude llegar a ser desde un principio si hubiera llegado a ser Músico de profesión o Psicólogo.

¿Y a quién les doy clase? A Comunicólogos. En una Universidad privada como muchas que hay ahora en México que ven las carreras como monederos y que los alumnos, con una pésima orientación vocacional llegan a mi aula con un pesimismo peor al que veía en muchos compañeros. ¿Qué diablos les dices cuando llegan a ti y te preguntan qué otra carrera o escuela es mejor a lo que están cursando actualmente? ¿Con qué cara les digo que así como ellos están yo y muchos otros jóvenes de la generación X estuvimos hace veinte años?

Y hoy es mucho peor el asunto. La vida efímera, la de la obsolescencia programada, esa vida "consumista" y frívola en la que vivimos ha llegado al tuétano de nuestras vidas, relaciones sociales y decisiones. Tomamos las cosas para el momento justo, no para pensar a futuro. El futuro puede que no exista, por eso hay que decidir ahora. Imaginen con todo ese bombardeo de mensajes EN TODAS PARTES cómo se encuentra el joven de hoy para decidir en lo que se supone -porque nos lo han dicho hasta el cansancio nuestros padres y todas las instituciones- "nos vamos a dedicar TODA LA VIDA". Toda la vida. Eso, en un mundo así, tan fugaz, tan "informativo", es totalmente arcaico.

 ¿Qué momento es la vida para el joven de hoy? ¿Qué le ofrece la vida laboral? A mí, una patada en los webos. Un "alíneate a lo que hay". Mi decisión profesional fue pensada según a lo que yo amaba y quería, a lo que yo creía que era yo, mas no a lo que podría llegar a ser o lo que NECESITABA hacer.

Un país como México, donde las artes y todo aquello que tenga que ver con la creatividad es "para mariguanos, locos, webones, delincuentes", las artes "no dejan dinero", la creatividad solo sirve para armar auto partes en una fábrica de la General Motors, ¿pensar, para qué? no sirve pensar. Lo que se necesitan son obreros, gente comprometida con su trabajo, "que se ponga la camiseta" y esté trabajando catorce horas diarias con un sueldo ahí nomás para sentir que vives y tienes recompensas. Trabajar por y para el arte y que no te digan "webón, delincuente", NINI, es como veo que todos mis colegas recurrimos, DAR CLASE. Confinados a sueldos condicionados según lo que decidan los altos mandos; si la carrera le va bien, "si hay demanda y muuucha lana te puede ir bien", si no, pues ahí "unas horitas, nomás". Y mientras, en las aulas uno viendo  a ver si con lo que uno aprendió allá, en el mundo laboral, lo comprendan estos chavos de hoy y no desfallezcan intentándolo, al menos que terminen y nos demuestren que se puede cambiar...

Bye.





Thursday, March 05, 2015

Contáctanos...

En el "guats", mientras manejas o mientras regañas a tus hijos; en el "feis" si estás trabajando o si vas al baño. Estamos para servirle.
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Dando señales de vida...
Este blog no se va.
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Bueno, quien sabe...

Wednesday, July 09, 2014

El fin de (mi) los (blog) Blogs: ¿morir de pie o vivir de rodillas?

Qué ondas. Bueno, nuevamente aquí en este blog que cumple sus 10 años de existencia (gracias), que cada vez es más agonizante con toda la ondita ésta de las redes sociales, los microtextos y los memes.

Es difícil sostener un blog hoy en día si no anexas fotos o imágenes que respalden tus textos, sean buenos o no, en cualquier aspecto de ese calificativo. Y por mucho que queramos mantener estos sitios parece imposible con la poca afluencia que hay en ellos actualmente. Hay excepciones, por supuesto. Pero mi intensión es generalizar, mal hecho, para sentirme bien conmigo mismo de que hoy en día mi blog sigue, seguirá y terminará siendo una cagada. Y si alguna vez tuve esa necesidad de aparecer y ser mencionado en la blogósfera, ahora rechazo en absoluto esa necesidad y me quedo con la idea de que este blog "existe".

El asunto es que para el lector y navegante de la red, los blogs ya no son una opción primordial para encontrar "lo que busca"; si bien puedes encontrar buena información en algunos y ser un resultado "privilegiado" en Google, los blogs ya no tienen la misma afluencia a como antes, ya no son "cool" para quien navega en Internet y busca crearse su identidad virtual.

¿Cuándo dejaron de ser "cool" los blogs?
Somos una sociedad que juzga por lo que ve instantáneamente. Aprendemos a reconocer sentimientos, actitudes, personas y colores a través de los medios, antes que sepamos qué significan o cómo se escriben.
Mi generación aprendió con la TV mientras que las nuevas generaciones han aprendido con las llamadas y sonadas nuevas tecnologías de la información. Puedo entender que es inevitable parar el curso tecnológico en un mundo capitalista/consumista como en el que vivimos; pero lo que no me entra en la cabeza es por qué ese avance no nos ha llevado a definir y encontrar ese eslabón perdido para nuestro desarrollo como sociedad, el cual considero es incrementar las habilidades de lectura y escritura -actividades que nos dan la pauta para abrirnos al "maravilloso mundo del conocimiento"- por el contrario, las tecnologías nuevas nos simplifican la vida y el tema de "pensar" no cabe dentro de la sociedad de la información.

Los blogs eran una escapatoria de aquello que el autor le pesaba, angustiaba, conmovía o alegraba del ahora llamado "mundo real". Trasladar esos sentimientos a ese "mundo virtual" (la contraparte del real) donde podías congeniar y debatir con otros autores -blogueros- y uno que otro visitante. El blog es (era) como el diario íntimo de la quinceañera precoz pero sin ninguna restricción privada más que la de la contraseña para acceder a la cuenta que resguarda esos secretos ventilados.

¿Qué hacían cool a los blogs?
Esa sensación de ver lo ajeno. de "cuchichear", entrometerse y hasta de opinar de lo que el autor subía a su blog. Saber que al otro lado de la pantalla podría existir alguien similar a tus convicciones, creencias, ideologías, gustos, preferencias, etc. Se generaba una red que compartían las experiencias de cada usuario y visitante, donde algunos se convertían en "psicólogos de microondas" (instantáneos) tanto para ayudar, señalar o apaciguar las carencias, dolencias y barreras como las alegrías, conocimientos y triunfos que en el mundo real se presentaban. Hasta cierto punto era un nivel de adquisición de conocimiento, también de compartirlo.

Además de ser una válvula de escape para algunos usuarios, el blog se fue convirtiendo en el receptáculo de escritores y periodistas frustrados o rechazados en aquél mundo real. Podíamos encontrar, además de reseñas sobre noches locas y quejas eternas, información actual sobre cualquier tema de nuestra preferencia -deporte, política, entretenimiento, sociedad- que no encontrabas en los medios "tradicionales", así como descubrir historias, cuentos o novelas de autores desconocidos y rechazados por las editoriales que pululan en el mundo literario. Todos y cada uno de ellos, blogueros al fin de cuentas, se les fue reconociendo dentro y fuera del mundo virtual.

¿Por qué dejaron de ser cool los blogs?
Porque un navegante de la red busca actualidad. Además, ese cibernauta busca una identidad que lo defina en esa red. Con el advenimiento y posicionamiento de las redes sociales como Facebook y Twitter, lo visual, la imagen, el meme (que dudo que la mayoría de mis contactos que tengo en esos sitios sepan el origen de la palabra sin recurrir a Google o Wikipedia) construyen y deconstruyen todo lo que uno conoce (o quiere conocer) de manera mucho más rápida, sin necesidad de dedicarle "tiempo" para leer dos o más párrafos de alguien que pocas veces "da la cara". El blog se convirtió en algo frío, inerte que sólo por algunas excepciones se mantiene actual y vivo.

Muchos blogueros comenzaron por anexar fotos y vídeos en sus entradas para mantenerse de pie y esas experiencias personales plasmadas en esa bitácora virtual pasaron a la historia. Muchos blogs se convirtieron en la repetición de algo que ya estaba en la red, redundancia de mensaje, y cuando algo es repetitivo, extenso, deja de ser interesante, aburre y se olvida.

Pero ese olvido instantáneo de las cosas es lo que prevalece hoy en día, en muchos ámbitos de la vida, hasta en esas llamadas redes sociales. Ahí todo es rápido, veloz, que nadie se entere y al mismo tiempo que todos lo sepan. Y así como pasan las noticias, imágenes, "sharings" y memes en la cronología de Twitter y Facebook así de rápido se olvidan. Por eso la urgencia de contar todo en 140 caracteres o en una sola imagen.

Estamos volviendo a la era de los pictogramas, jeroglíficos y pinturas rupestres con las que nos comunicábamos en la antigüedad. Puede ser que haya algún cibernauta que tenga la mejor manera de expresar con esas "habilidades" innatas todo lo que he expresado en este escrito con una sola imagen y cuatro palabras, generando un meme que trascienda, aunque sea por un breve lapso que, ahora, no importa eso. Agreguen la falta de lectura y escritura que existe en un país como en el que vivo (y nací), muy difícil prevalecer.

Los blogs son una ventana al pasado. Son lo que fuimos alguna vez, lo que pensamos y vivimos en determinado momento; y en una sociedad como la de hoy, la perpetuidad, lo eterno, no tiene cabida.

¿Seguirán siendo cool los blogs?
Entre blogueros sí. Aunque como los lectores de libros nos iremos extinguiendo, siempre existirán los blogs mientras haya alguien que los escriba y otro que los lea. Una planta está bonita si la riegas y le das los cuidados que mereces, pero por ello no deja de ser planta, no se convierte en algo más; inclusive, nace, crece, da frutos (algunas) y muere. Hay plantas que están en los jardines o casas, ahí, existiendo nomás... así son los blogs actualmente. Existiendo en el ciberespacio.

¿Por qué mi blog no es cool?
Por que siempre ha sido de cagada.
Gracias por leer.




Tuesday, December 31, 2013

FELIZ AÑO 2014..¿qué, 2014? ¡Chales!

¡Quióbole! Mucho tiempo de no postear en el blog. Ya saben, los blogs ya los olvidamos todos, no son cool. Pero lo conservo aún para ser snob y hipster y decir que soy bloggero, ¡haha!

Pues esta ocasión vengo a escribir sobre el Año Nuevo, como festividad; tanto que lo gozan ustedes y yo. Esperamos con ansias este día para abrazarnos, desearnos lo mejor y sonreír por todos lados, mandando buenas vibras por doquier; celebrar como debe ser y al siguiente día esperas otra vez con ansias a que llegue la misma celebración, esto toda la vida, todos los años, todos los 31 de diciembre...¡verde! qué maldita cotidianidad.



El año se fue, el 2013, se fue como el 2010, 1985, 1347, 1826... Pinche 2013 ojete. No voy a usar como válvula de escape este post para reflexionar sobre lo que hice o dejé de hacer, las circunstancias que me llegaron y las que dejé pasar en este año que pasa; la verdad, esas madres se las dejo a ustedes que lo pongan, como ha pasado en los últimos años en sus redes sociales; a mí no me gusta ventilar mi vida, proyectos y deseos (más de lo que hago) para dar ternurita, lastimita o que me den mil y un likes y "retuits", hay otras fórmulas para obtener la atención de ustedes, ¡haha!... qué pinche pendejo estoy, ¿verdad?

Pues bien, a mí no me gustaba celebrar -por así decirlo- la venida del Año Nuevo. De niño me cagaba el momento en que todos esperaban a que diera las doce en el reloj para dar y recibir abrazos y buenos deseos; pinche obligación pendeja de tener que llegar con el primo, el tío o quien fuera que te cagaba las polainas por alguna estúpida pero justificable razón en ese momento pero que ahí estaba invadiendo tu casa, tu espacio, tu lugar. Pinches abracitos de como si nos pusiéramos Resistol en los brazos antes para dar ese abrazo todo pinche tieso, desinteresado e hipócrita donde ninguna parte del cuerpo se quiere restregar con el del otro más que las palmas de las manos que tocan el abrigo pulgoso del felicitado y que a güevo tienes que felicitar por el puto compromiso y el "mood" hippie que todos irradian a las 12:00 a.m. de cada 1 de enero...¿a poco no? No se hagan ahora los "new waveros"... 

Siempre les ha tocado "abrazar" y "felicitar" al estúpido vecino, a la prima pendeja, al amigo del amigo castroso o al tío imbécil que por tí fuera lo ignorarías, pero no; "es momento de perdón, de dar y ser buena persona"...¡WEBOS!

Peor cuando eres un niño, que lo único que importa en esta época es la Navidad, el pinche Santa Claus que ya dejó su encargo y los putos Reyes Magos que vienen en camino; pinche Año Nuevo para un niño como yo, que NUNCA le gustaron los cohetitos (no como ahora, que de repente a todo mundo ya les molestan los cohetes porque los perritos se ponen mal, pinches poseros) no le encontraba sentido, más que tragar dulces o cuanta pendejada hubiese y el desvelarse más...

Con el tiempo, me di cuenta que no tenía escapatoria para ese ridículo ritual y entendí que mientras más rápido era felicitar y abrazar a todos, más fácil me zafaba de esa mamada. Sólo que pasó una situación: los primos crecen, los tíos se mueren y poco a poco la familia se va desintegrando hasta llegar al momento en que sólo quedaba en esas cenas y celebraciones la familia con quien pasas los baches y chingonadas; y como que ahí ya no hay pedo, el abrazo es sincero y los deseos pues, de igual manera.

De repente tienes 30 y tantos; y los años pasan más rápido; no como en la niñez o la estúpida adolescencia que el mayor logro era terminar el ciclo escolar, vacaciones y otra vez lo mismo; pero eso, involucraba un tiempo enorme, eran tiempos extensos y la vida era muy despreocupada...

Hoy, el tiempo pasa volando. Bien cabrón. Y no por justificar las copas que te vayas a echar seguramente, como casi todo mundo lo hace, pero esta vez reflexiona amiguit@. ¿Crees que realmente el año que entra te va ir mejor? ¿Cómo lo sabes? ¿Tienes la certeza de ello? Quizá pueda ser peor, mucho peor (con eso de que sube todo en el consumo). Cuando me pregunté esto en algún 1ro. de enero pasado, entendí el chingado abrazo que se da la gente a las doce de la noche. Es como un "¡Ay, cabrón! Llegamos sanos y salvos al 2014...pero, veeerrrdeee sigue un año más" Cenar, beber y despilfarrar no es la mejor opción para recibir el año, pero parece que es lo único que nos han enseñado... ¿Bueno? ¿Malo? Sépalachingada...

El desear buena vibra y felicidad, año con año, pierde el sentido primordial de la sentencia. Se vuelve como la cena y el pisto que te vas a chingar: en un producto; una marca registrada, un maldito compromiso que hay que cumplir en esta sociedad para "verte bien" con los demás, ser cortés y educadito... Eres como cualquier anuncio de Wal-Mart que le desea a sus clientes un Feliz Año 2014. Se despersonalizan tus buenas intensiones.

Y regreso al inicio: el dar abrazos y felicitaciones hipócritas a gente que no te interesa su vida no te hace mejor persona; no te hace ser el mejor hippie de fin de año mandando felicitaciones y buenos deseos a todos tus contactos de "feis", justificando tu buenaventura con pinchemil fotos del plato que te vas a tragar y las botellas que vas a consumir.  Te conviertes en un cliché.

Guárdate. Enciérrate en tu recámara y pídele a tu deidad que te vaya bien, te acompañe y que sobrevivas este año venidero. Abraza a las personas que verdaderamente estimas y te importan. Si estoy dentro de ellas, qué chido. Gracias.

Ahora sí. A celebrar... ¡hahaha!

Tuesday, April 30, 2013

Feliz día del Niño... ¿Los hay?

¡Qué pedo, banda!
Una vez más con la inspiración y el tiempo libre para escribir y mantener vivo este blog.
Ha llegado el año 2013. Siete años publicando babosadas, cada vez menos pero no importa. Pues bien. Hoy veo en las redes sociales que están súper dúper emocionados porque es el Día del Niño en el país donde nos tocó nacer: Mexiquito, lindo y querido(?).

Un día que, a todos de niños, obvio, nos gustaba. Anhelábamos que llegara este día tan chido porque "no había clases"; las maestras sólo estaban ahí para mantener el orden y que nuestros niveles de azúcar consumida con tanto pinche dulce y pastelitos no sobrepasaran las vallas de la cordura.

En lo personal, era un día chingón. Soy un niño que vivió los años ochenta; los viví, soy ochentero, porque ahora resulta que muchos se dicen ochenteros porque nacieron en los ochenta, más bien, esos especímenes generación Millenia son "noventeros" y los noventa ruleaban, pero los contenidos infantiles no. Bueno, me estoy desviando un poco.

Pues sí. El día del niño para mí, para el Titito de aquellos inocentes años los disfrutaba al máximo. En primera, pues, no había clases, como ahora se sigue haciendo; luego, te atascabas de "changüiches", frituras, Barrilitos de fresa y Miguelitos que los papás de cada alumno mandaba para festejar en cada salón tan esperado día.

Terminando la jornada escolar, llegando a la casa, la diversión no terminaba: Muchas veces, Televisa (sí, ajá, la empresa que ahora le tiramos mierda por sus contenidos pendejos) a través de su canal infantil, el Canal 5, preparaba una programación especial para mantenernos ahí frente al Televisor horas y horas hasta que la Familia Telerín o el Gato GC nos dijeran que ya era hora de dormir.

Me tocó varias veces que estrenaban caricaturas e inclusive utilizaban el 30 de Abril para presentar nueva programación. Así pasó con He-Man, con Thundercats, con los Halcones Galácticos y todas esas caricaturas con las que crecimos y que el tema principal era darse madrazos, aprender a distinguir quién es malo y quién es bueno, reírse al final de los problemas resueltos y lo más principal: Que el Osito Bimbo, el Gansito Marinela, el Fantasma de Bubulubu y otras luminarias presentando productos azucarados, llenos de calorías y mucha pero mucha diversión. Las empresas felices con el rating y los niños como locos corriendo de un lado a otro en sus casas y con la TV encendida mientras He-Man le daba sus madrazos a Skeletor por no apoderarse de los Secretos que guardaba el Castillo Grayskull. Pura pinche felicidad.

Claro, había otros testimonios que me dirán que no veían TV por diversas cuestiones: desde que no tenían el aparato hasta aquellos que gozaban de correr y jugar al aire libre. No importa. El chiste es que había diversión.

Pasa el tiempo y dejas de ser niño. Llega este día y mientras unos ya lo festejan con sus engendros, otros buscan la manera de celebrarlo, como por ejemplo, decir que seguimos siendo niños, que busquemos ese niño interior... En fin, mil y un pretextos para celebrarlo. Claro, yo me incluyo.

Hoy, mientras han pasado las horas mañaneras, me he puesto a reflexionar y encontré algunos puntos que quisiera presentarles. Si quieres, termina aquí y léelo cuando tengas tiempo libre, porque se me hace que me extenderé y quizá tampoco no te guste lo que voy a escribir, ¡Haha! Naah.

Primer Punto: Los niños de hoy sufren de obesidad.
Solución: Pónganlos a correr, a jugar un fucho con una botella de Frutsi o aunque sea al pinche bebeleche. Qué apapachados los tienen. ¿Por qué chingados no había tanto niño marranín en mis tiempos? No mamen, veíamos TV; yo creo que le dedicábamos el mismo tiempo que ahora los morros a sus chingaderas de videojuegos y en nuestros salones habían dos panzoncitos y a uno le decían el Porky, el Choche, etc. ¿Y ahora? Tragábamos cuanta porquería se nos ponía enfrente de Bimbo, Marinela, Ricolino, Sonric´s,  etc. y no llegábamos a lo que hoy.

Y ahora resulta que les quitan en las escuelas las "golosinas" y "frituras" y les ponen más Educación Física. Chales ¿y la diversión del recreo? ¿Creen que con eso los van a poner en forma si cuando llegan a su casa se zumban todo lo que no pudieron tragarse en la escuela mientras juegan al  "Ets-bocs" o al "kinét"? Éste último quizá una solución pero no basta. 

En mi colonia ya no oigo o veo escuincles jugar a algo afuera (no apunto aquí el tema de inseguridad, porque nos desviaríamos del tema principal); ya no usan de portería mi reja (qué bueno) ni veo morros con rodillas con costras mamastrosas; ya todos lloriquean por un puto rasponcito en el dedito... ¡Mocos! A correr, cabrones. Cómprenles pelotas, balones, chingaderas pa' que salgan a correr, a madrearse, a rasparse; pinches videojuegos y la puta TV... Si luego todo lo repiten, todo eso se vuelve caduco. Pobres papás sufriendo las navidades por pagar 5 mil pesos o más por un aparato OBSOLETO, porque el año que entra van a pagar otros 5mil por la NUEVA VERSIÓN...

Segundo Punto: Los niños sufren del bullying.
A ver. Creo que no porque el niño "malo" del salón te de un putazo o un zape bien dado en la "mema" ya te está haciendo bullying. Creo que ya se está confundiendo y los escuincles de hoy utilizan la palabra para chantajear a los mayores y hacerse más pussies. Yo acarrillé a mucho morrito, tenía a un wey que lo madreaba todos los días a la hora de la salida, TODOS LOS DÍAS. A una niña le rompía sus colores, un color por día. A otro morro le robaba sus juguetes.. En fin. Llegué a ser un morro ojete, dentro del nivel infantil. Pero llega un día en que te madrean: te rompen el hocico o te acusan con la directora, una de dos en la escuela. Luego de mi lección de vida, me hice el "defensor de los débiles", pero cuando también me madrearon, ya no le entré a defender causas perdidas...¡Hahaha! Y me dediqué a lo mío.

Crecí un poco más y mi familia me metió a practicar artes marciales (¡pues, estaba de moda Karate Kid!) y ahí aprendí que los putazos se dan a quien te está jodiendo la vida sin parar y necesitas DEFENDERTE. Con el tiempo y mi entrenamiento acá de a "pintar la cerca, pulir el piso, etc.", aprendí que hay veces que ni acusando con el maestro ni con el papá se solucionan las cosas, y se necesitan unos buenos putazos. Si me madreaban, pues ya ni modo; pero llegabas a tener la SEGURIDAD de enfrentar cualquier problema, bueno no cualquier problema, estamos hablando de problemas minis de morritos.

Ahora, que según esto el problema es grande y otros dicen que "está de moda". Siempre ha estado ahí. Sólo que, ahora, creo yo (y puedo equivocarme rotundamente) los morros son más cabrones, más chantajistas, más delicaditos, más webones y menos seguros.

Tercer y último punto: El Día del Niño en México es pura pinche mamada.
"¿Por qué, Tito? Si a tí que tanto te gusta celebrarlo". Ok, trataré de definir mejor eso de "mamada". Hoy en día, ya todo verijón, pelón y panzón, considero que el VERDADERO Día del Niño es el 24 y/o 25 de Diciembre; en primera por el asunto religioso que implica el nacimiento del nazareno que dicen los que lo pintan es alto, wero, ojiazul y con cara de bueno. Y segunda, por el asunto del Santa Clós o el Niño Dios que traen regalos a todos los niños del mundo.

Luego, después de haber leído que el Día del Niño, el Universal, el chipocludo según la ONU es el 20 de Noviembre, pues, se atraviesa el aniversario de la Revolución Mexicana y claro, las vinaterías no estarían muy contentas. Por otra parte, el día del niño en otros países se celebra otros días, otras épocas, otros meses...

¿Por qué en México el 30 de Abril?..........¿Alguna idea?.......Mmmmhhh, ¿no?
Bueeeeno, pues aquí les va mi idea, lo que creo:
Dicen por ahí, que desde el año 1924 se promulga oficialmente este día; otros mencionan que la primera vez que se celebró fue por ahí de 1916, otros dicen que desde tiempos inmemoriables... Pueden haber muchas respuestas del origen.

Hoy en día creo yo que se celebra porque es pinche cabrona y efímera quincena, día de paga, día de la raya, etc. Y que al siguiente día no hay actividades laborales por el 1ro. de Mayo. ¿Cómo aprovechar éstos días? Vendiendo, comprando, consumiendo. Que gasten los jefes. Total, "mañana no hay que ir a trabajar y los niños no van a la escuela"; puedes salir con ellos a disfrutar en los Centros Comerciales, en el cine, las papitas, los dulcitos, el espectáculo que organizan algunas empresas promocionando su producto (que ya nadie consume porque hay una cruzada contra la obesidad), etc. Y más tarde, puedes descansar, consumir más, salir con el amigo, la novia, la esposa, el amante, los compañeros de la chamba a divertirte porque "¡mañana no hay chamba!". 

El 20 de noviembre nadie ganaba. El 30 de Abril TODOS ganan: Jugueteras, dulceras, cinematógrafas, restoranes, panaderías, pastelerías, cervecerías, bares, centros comerciales, antros, TODOS, pero ¡¡¡TOOODDDDOSOOS!!!

Qué chido es este día, ¿no?

Yeah.

Thursday, October 25, 2012

Mi enferma relación con el Internet. Episodio 1 "Mis primeros conectes"

¡Saludos, bola de enajenados!
Ha pasado mucho tiempo, mucho tiempo que no escribía. Bueno, al parecer el mundo cambia y las personas también; y eso de la emoción de escribir y compartir babosadas, información y conocimiento en un blog que nadie le interesa ni a su dueño, pues, hace que todo esto de postear y compartir blogs se vuelva obsoleto e irremediablemente aburrido. A menos que tu objetivo sea compartir fotos, videos y noticias pirateadas de otros sitios, puede que tengas interés en seguir un "bló" o el tuyo, si lo tienes, claro.

Hace ya un tiempo, en el año 2004, abrí esta madre con la finalidad de compartir mis aventuras y desventuras que me iban pasando; una mera distracción y oportunidad para practicar y mejorar mi espantosa redacción (que aún la sigo teniendo) y, claro, mostrarle al mundo lo "nefastamente cool" que podría llegar a ser; convertirme en una estrella de cine y que me sigan muchos fans, todo por abrir un estúpido e insignificante blog. Bueno, así suceden esos relatos de gente que se hace famosa. Ya hemos visto muchos ejemplos durante estos años. Si no se acuerdan, vayan a "youtube" y ahí encontrarán algunos.

Y en este mundo conectado a la "matrix", "skynet" o al "gran hermano" -como quieran decirle al Internet- todo esto puede ser posible. Gente como McLuhan, Graffin (Bad Religion) o hasta el mismo Warhol lo visualizaban: una red global, donde todos seremos protagonistas en el teatro de la vida que nosotros mismos tejeremos para aislarnos más de lo que es otra vida quizá más importante.

Y si, Internet nos dio la oportunidad de crecer nuestras posibilidades hacia la información, el conocimiento, nuevas personas, nuevos mundos...

Mi experiencia con Internet no creo que diste mucho a las de la mayoría de ustedes: Al inicio, no había un ordenador (para los lectores ibéricos que me leen desde el planeta 34.Mxe2) en mi casa; tenía que ir a los famosos "ciber cafés"... Paréntesis... ¿Por qué putas se les llama ciber café? ¿Café cibernético? ¿EL Café Cibernético? o sea, ¿EL CAFÉ ES CIBERNÉTICO? ¿Por tener computadoras (ordenadores, amigos ibéricos, seguimos hablando de ordenadores) en un café? ¡Yo jamás pedí un café, ni me lo ofrecieron, ni lo bebí cuando iba a un "CIBER CAFÉ"! ¿Ven? Por ahí ya empezamos mal. Un puto lugar donde te rentan por hora una computadora con acceso a la Wolrd Wide Web (ordenadores, amigos ibericos; recuérdenlo: ordenadores = computadoras) ya lo rotulaban como CIBER CAFÉ. Chales.

Pues bien, les decía que en mi casa no había una compu (computadora, amigos ibéricos, o sea, un ordenador) y los video juegos para mí ya eran cosa del pasado; así que me iba con mis moneditas a conectarme al "mundo cibernético del Internet". Qué lejanos se ven ya esos finales años noventa. (Suspiro)

Recuerdo haber hecho mi primer correo electrónico en yahoo.com, no el .mx, no; el yahoo original, el acá chido, el primero; el que no publicaba noticias fabulosas que nos enganchan como "A Jenny Rivera le faltan neuronas...entérate por qué"; nel, noticias más genéricas como "Subió la bolsa".

Luego tus amigos te preguntaban: "¿Ya tienes e-mail? Pásalo"; y así te ibas escribiendo cartitas y mensajes a aquellos amigos y contactos con los que aún seguías viendo por otros medios.

Después, un amigo me mandó un mensaje donde me invitaba a abrir un correo en Hotmail que porque ahí había "messenger". Yo me preguntaba qué putas era eso; y no me quedé con la duda: "Oye, wey, ¿qué putas es eso? ¿Que no es más que suficiente aquí en los mails?". A lo que me respondió: "No seas wey. El Messenger es como el chat".

El puto "chat". Recordemos un poco esas conversaciones de nuestros padres y madres generación "baby boomers región 4" hablando con sus vecinos sobre "el famoso chat y que la Interné, y el imeil y esas cosas de la computadora que ustedes ya no sueltan, y que se la pasan gaste y gaste dinero en el ciber o como se llame que nomás andan haciendo rico al hijo de Don Fulgencio que puso ese local". ¿Recuerdan? Les doy unos minutos más... ¡Aaaahhh, es una delicia recordar esas pláticas de banqueta enjabonada, delantales de cuadritos y manos con aroma a cloralex con temas tan actuales, como el chat, que hablar de la novela de las ocho ya no es chido!

Los chats. Sabía que hubo una página que se llamaba "latin chat" y otras similares donde cotorreabas con gente que ni conocías y hasta ligar podías. Cuando instalé el messenger, o más bien, cuando tuve mi correo de hotmail y vi qué era el mesenger, tuve la idea de qué eran los chats. Neta que no se me hacía nada atrayente platicar con personas desconocidas en un "cuarto virtual"; la neta, por aquellos años traía la nostalgia ochentera a todo lo que daba y mi misión era buscar páginas de Alf, de Star Wars (bastantitas, por cierto), de Michael Jackson, música ochentera y series de tv, cartoons, etc. Me la pasaba escribiendo emails a los creadores y visitantes de páginas de temas de mi interés, navegaba por esos sitios que se me hacían enormes: con fotos, textos, links a otros sitios, fotos, más fotos, archivos secretos, gifs animados... ¿Quién necesitaba ya hacer un "shoryuken" en Street Fighter si podías tener el mundo en tus manos con un solo click?

Poco tiempo cedí a los chats, y me metí a una página de salones de distintos tipos de gustos: "hombres buscan mujeres"; "mujeres buscan hombres"; "mujeres buscan mujeres"; "hombres buscan hombres"; Mujer busca muchos hombres", etc. Como que todos los sitios para chatear tenían la temática de ligar. No iba escribir si alguien le gustaba Alf, ¿cierto? Y, bueno, pues a esa edad, con la novedad y el anonimato que te daba la computadora (espero que les quede claro, amigos ibéricos, que seguimos hablando del ordenador) di rienda suelta a mis dedos para teclear y teclear...

Pero eso lo contaré en otra ocasión. En un próximo episodio de "Mi Enferma relación con Internet".
Cambio y fuera.