Wednesday, February 25, 2026

Cuando se acabe el mundo seré disperso y nadie leerá blogs

¡Helloooo, amiguits!

Ha pasado mucho, mucho tiempo "desde que te dejé llorando en la Alameda..." ¡Ah, no! Esa es una rolita de las viejitas, pero bonitas. ¿Pos qué milanesas que no se bisteces? Igual pensaron que ya me había moronga, pero nel pastel, coronel. Aquí andamios con toño, memín y pinocho... 

Visitando a las estrellas en este su querido y amado blog. Esta madre ya tiene desde el año 2004 en línea, ¡vértebra! Neta desde hace años he estado esperando que me llegue un e-mail para avisarme que esta madre ya cerrará sus puertas digitales y todos alch de aquí. Pero no... "nunca me caí, nunca te arrastre, seguimos aquí"... ¡Pongan Caifanes!
  
El mundo de los blogs... 

¿Recuerdan aquellos años de cuando los blogs reinaban la web? Tuvieron su auge, sus protagonistas, sus "rockstars"... De repente, todo se fue por el caño. Llegó algo mejor, algo que lo sustituyó; y en un abrir y cerrar de ojos, la marea de vistas y visitas se inclinó hacia otras partes. Lugares más atractivos, más seductores...

El blog quedó en el olvido, o mínimo quedó solamente entre esos y esas entusiastas de la lectoescritura, enemigos y enemigas de la generación "mucho texto": La generación dispersa... ¡cómo me cagan esos pendejos! ¡Hahaha! Nosierto... ¿o sisierto?

En fin.

No recuerdo cuánto tiempo ha pasado desde que escribí la última entrada en este blog; es más, voy a revisar ahorita, va pasar un tiempo para eso y tú, querido o querida, ni lo vas a notar; la magia de los blogs, ¡hahaha! Pero no, orita checo y más abajo te doy el dato preciso...

Sigue leyendo, que esto apenas comienza.

Tal vez piensas que estaba "texteando" desde mi celular en la "app" de Blogger y con un predictor de texto que me facilitaría terminar toda esta verborrea que seguramente tú y otro par de personas "anti mucho-texto" se esmeran por leer. Lo cual agradezco infinitamente. Y las gracias son honestas, porque neta-neta no gano nada posteando estas mamadas. Quizá algún entusiasta de la generación "mucho texto" –aunque ya dejó de leer desde el primer párrafo de esta verborrea y se fue a scrollear a su TikTok– me animaría a "monetizar" mi pinche blog; pero, no voy a perder mi dignidad por unos millones de dólares...

¿Saben cuánto me está llevando escribir este post por la ineficiencia y la obsolescencia programada del teclado espantoso que tengo? 

Mucho. 

Mucho tiempo. 

Llevo dos pinches años actualizando este puto post y nomás no lo publicaba; lo inicié en 2024 y ya estamos en 2026. Así como lo leen. Un solo post. De hecho, cambié en algún momento mi teclado por otro igual de obsoleto y culero, pero que sí sirve. No mamen, el teclado que tenía se supone que era más "moderrrnooou" y, "¡traka!", ps que se malogró como por noviembre del 2024. Y me apañé otro que tenía de una compu que ya no usaba (por obsoleta) y pues ahorita me funciona la chingadera esta... Todo fuera como con la puta Inteligencia Artificial y el pendejo del ChatGPT que te escriben todo. Pero mantengo mis raíces y los ordenadores de escritorio siguen siendo la ostia para mí.

Bueno, estaba en que pinche blog lo tenía bien olvidado. Todo por el maldito scrolleo de las redes sociales, tan enajenantes y adictivas. ¿Siono, raza?

Pinches mamadas.

Lean posts anteriores en donde hago referencia al Metroflog, Myspace y como por ahí del 2010 al chingado Facebook. Neta no me imaginé la pinche hecatombe digital y la basura en la que se iba convertir Internet, si ya de por sí con esas páginas pensaba que habíamos llegado al Final de los Tiempos, pero no...

Pinche desmadre.

Yo era de esos optimistas de que la apertura a la "World Wide Web" nos iba hacer más inteligentes; más cabrones como individuos (e individuas) y como sociedad, pero ¡qué chingados!

El analfabetismo funcional y el nulo pensamiento crítico es lo de hoy. 

O más bien, ser idiota está de moda.

Simplificar la vida con un solo click ha tenido sus consecuencias.

La comunicación retroactiva a través de imágenes, tal y como los supuestos antepasados que hacían sus dibujitos en las cavernas, es lo fucking actual, solo que ya no pintamos en cavernas, sino mandamos imágenes a través de la web; a veces hechaspor ti, en el mejor de los casos; otras veces, generadas por IA, o sea, ya ni eso se esmeran en crear.

Los chingados "memes", que ahora resulta ya todo le dicen así, simplificando más el lenguaje. Si es un "sticker" chistosito que mandaste por Whatsapp, entonces es un pinche meme, que el "reel" que te encontraste en el "Instagrans", ah, pos también es un puto meme. ¡No memen! Las cosas por su nombre...

Pero, bueno, espero poder expresar lo que quiero decir. Y vaya que quiero decir algo importante si después de sabe cuántos años entré a este blog para compartirles lo que siento, lo que veo y lo que me ha estado pasando por la cabeza...

Y justamente han pasado 8 años de mi último post... ocho años y ocho días de no entrar a estos mundos olvidados... ya revisé el dato; ¿viste que ni cuenta te diste y para mí fueron exactamente 12 minutos para corroborarlo? Y pasó ese tiempo porque me llegaron notificaciones a mi celular y me quedé como idiota (que está de moda serlo) viendo todo lo demás que no era importante. Pero, sigamos...

Bueno, esa marca es, en el momento en que escribo estas líneas (porque igual y tú has llegado aquí en el 2030, si es que aun hay Internet con eso de la Guerra Intergaláctica que se acerca.... ¡¿Aaah, vedá?! ¿Qué dijiste? "Achis, achis, qué información tiene este cabrón que yo no sé y tampoco no he visto en mi tuiter?" Nada, solo es por rellenar huecos en este texto... jojojo).

No mamen.

Pues llegué aquí otra vez (y los jalé a mi propia desgracia) y me puse a leer los posts anteriores. Como parte de un viaje sideral que traigo en mi cabeza de reencontrarme con el Tito que se fue y rescatarlo con algo de lo que se quedó el Tito de hoy. Porque, bueno, no sé si lo sepan, pero uno crece y se supone que hay cosas de nuestro ser que se quedan atrás, otras se mantienen, eso sí; pero de aquellas que se van a uno le entra la nostalgia; y luego que la pinche crisis de los 40s (sí, amiguits; ya soy un pinche cuarentón de salida) y la madre, que me dio por leer casi todas mis historias publicadas en este su lugar favorito en la web: El Mundo Feliz de Alernaboy... sí, yo soy Alernaboy; también soy Tito... y Humberto José.

Y neta escribía chido.

Bueno, noooo taaaan chido. Pero sí tenía mis momentos lúcidos en esto de la "escribida", o sea, sí hubo momentos en que me reí de mis propias pendejadas escritas hace dos décadas. Y eso, no lo sé ustedes, pero yo ya me hice bien mamón y no le dedico tanto tiempo a "mucho texto" que no me deje algo, que saque mis emociones, me inspire o me motive. Y pos, sí me latió. Por eso también la razón de volver a subir un post pendejo en la blogósfera que ya nadie visita. Total, si nadie más que ustedes lo lee, no hay purrum.

Entonces, ps inchi Alernaboy escribía bien. Pero en estos años eso alerna no estuvo presente. Alernaboy se perdió en el scrolleo; en pedir likes en sus redes y subir fotos de sus desayunos o selfies haciendo la "duck face"...¡hahaha! ¡Namames! 'Che flashback que tuviste con eso de la "duck face", ¿vedá? 

"Dime que eres chavorruco sin decirme que eres chavorruco".

En fin.

Pues del 2018 para hoy –el 2026–, pasaron muchas cosas... me pasaron muchas cosas; aparte de perderme en ese timeline eterno de las redes sociales. Neta hago retrospectiva y sí me siento como en una película o una serie de TV con todas las pendejadas y situaciones que he vivido a lo largo de 8 años. Pero siento que se fue así "fum fum fum". ¡Aguanta, wey! Ni cuenta me di que ya estamos en el 2026, mediados de la década y yo creyendo que es 2019.

A menos que tengas pinches 16 años, ps no mames, no has vivido ni madres, aunque creas que tu infancia duró mil años; pero no creo que alguna persona de 16 años venga a leer un pinche blog; bueno, por si las dudas, hago la anotación. Capaz que llega una nueva generación que le encante leer y resurja el blog... y yo sea así como un gurú del blog, acá bien cabrón y respetable...pero sin monetizar, ¡Hahahaha!

Ah, sí. Lo que pasó en estos 8 años sin postear.

Me dediqué a la escritura, pero a la de producir contenido. ¡Aaah, bien acá! Sí, pues en el periodismo del entretenimiento le he dedicado tiempo y dedicación; eso también me distrajo de volver a este lugar... Porque ya era serio y con un propósito de informar a los ñoños, geeks y freaks sobre el cine, la TV, los cómics y todas esas chingaderas que generan más energía, papel y plástico en el mundo.

Con "Los Wornos", viajes, ensayos, toquines, nuevo disco, separaciones, reuniones... mil y un chingaderas que han sucedido. Hubiera querido que sucedieran más cosas chidas, pero, como les dije unos párrafos atrás, todos cambiamos en unas cosas... o las cosas cambian y nosotros nos quedamos igual. Espero que en un futuro haya más Blogger para rato. Y parte de lo que me motiva a volver a escribir por aquí (y por allá) es mi maldita y enferma necesidad de atención.

Así como lo leíste

Todos los pinches artistas traemos (aaah, yo me incluyo, ¿vedá?, ¡hahaha!) esa necesidad por darnos a conocer de cualquier manera a través del arte en todas sus expresiones. Dirán que es una manera de ser extrovertido. Yo, al chile, no me considero así. Tal vez soy más introvertido, a veces odio demasiado a la gente que me aíslo; no por mucho hice en este blog la sección "Departamento de Quejas". Pero como el Rey Lagarto –¡hahaha!– me trepo al escenario y soy otra persona, siento que alguien más se posesiona de mi mente... Aaaahh, nosierto...bueno, dos tres sisierto. O sea, sí pasa porque cuando uno toca música se conectan todas las neuronas y es un pinche viaje bien loco que no lo voy a explicar ahorita. ¡Pa' qué vrgs si ya tenemos Youtube o la pendeja de la Alexa o Siri que te de todos esos datos!

*El dato a medio post para ahorrarte pedirle a Grok o a cualquier pinche AI mencionada en el párrafo anterior: Rey Lagarto así se le llamaba a Jim Morrison, vocalista de la banda de California "The Doors".

Continuamos...

Entonces, cuando escribo, pasa casi lo mesmo. No tanto como en la música, pero sí hay algo de ello. Y me gusta leerme y que me lean. También es un pedo de ego, ¿no creen?

Bueno, el chiste es que me volví a meter a este blog para inspirarme. Para rescatar a Alernaboy de su autoexilio. Así como el cabrón del Yoda en Star Wars. El wey vio que el hdp de Palpatine y el Darth Vader se apoderaron de la galaxia y vio que nomás no pudo chingárselos, ps se fue alv, junto con el Obi-Wan Kenobi. Que yo más bien sería el Obi-Wan, por las barbas y porque está más guapo que el enano verde. Bueno, Yoda no es guapo, ¿o sí? Lo pregunto porque hay pa' todos los gustos y fetiches en este mundo. Estoy hablando del Obi de Ewan McGregor, porque el de Alec Guiness ps no era carita, ¿¿¿o...sí???

Pos así me sentí. Como el pinche Obi-Wan, todo barbón y bombón, pero igual autoexiliado y vistiendo en harapos. Pero fuera de eso, vi a lo lejos una Nueva Esperanza para regresar a mis andadas, no solo aquí, sino en otros formatos que luego sabrán dónde. No, no es AI, ni tampoco me van a ver haciendo reels pendejos o TikToks. La idea es NO MONETIZAR y seguir en harapos... y barbón. ¡Hahaha!

Y pensé: "Tito, no mames. Está chido tu viaje, we. ¡Síguele!" Pero antes de seguir, un paréntesis a modo de flashback:

Se vino la pinche pandemia. Y esa fue otra razón más para odiar a la gente, a los gobiernos, al sistema capitalista, a las malditas instituciones y a la gente rica que se benefició de esa madre. Al inicio, pensando que iba ser como la AH1N1, estaba retecontento, encerrado en mi casa, sin ver a nadie y dando clases online, porque, resulta que al Tito, años atrás, se clavó en dar clases, pero le latió eso de la virtualidad y como anillo al dedo, dirían por ahí. Pero con las chingadas redes sociales te enteras de las idioteces que la Humanidad logra hacer con mucho empeño y no quise saber más de nada externo a mi casita.

Luego enfermó mi jefe, no de COVID, porque era muy cuidadoso, no como la gente pendeja que salía sin cubrebocas, temerosa de que le iba a sacar el líquido de las rodillas. El viejón se cuidaba y cuidaba también a mi amá. Pero a él le dio otra onda que poco a poco se fue yendo; y eso, pues, me encerró más en otro lugar que no era la blogósfera, ni los escenarios, ni nada de nada. 

Acaba la pandemia. Fallece mi jefe. Mientras tanto, Los Wornos: de cuarteto se convirtió en trío (esa es otra historia aparte pa' contar en las "wornoaventuras", próximamente en librerías) y fueron dos duelos qué vivir en un solo año...

Me lleva la bayer miunich... Pero me aguanté, como los hombrecitos, como dicen los abuelitos. Porque soy machito...

En ambos duelos quedé resentido, enojado, acá bien Dark Side of the Force... pero barbón.

Y que al año me quedo sin empleo. Una chamba muy chida; de esas de las que dices "a webo, de aquí ya no me voy" y pues, asi fue: yo no me fui, ellos me fueron, ¡hahaha! Orita ya lo escribo con gracia, pero haciendo retrospectiva fue ooootro duelo más que cargar. 'Tons ya estaba así de "ya no quiero ser tu guerrero, diosito". Estaba emputado, pero sin darme cuenta.

Y en 2025, mi jefa no aguantó estar sola y se fue a buscar a mi jefe.. O igual él vino por ella. El chiste es que me quedé huérfano y pues ahora no eran tres, sino cuatro duelos. Creo que por ahí revaloré tres canciones noventeras: dos de La Castañeda –"Transfusión" y "Misteriosa"– y una de La Ley (válgame, dios con ese "guilty pleasure" que el Tito noventero jamás me lo perdonaría) que es, evidentemente, el "Día Cero". [efecto de explosión ensordecedora]

Mi amá murió. Ahí sí lloré, amigues. Un chingo. Un putero. Como nunca. Ya estaba hecho una piltrafa, un trapo viejo, cansado y pidiendo un descansito a la fucking life...

Y pues estaba emputado con todo mundo. Mandé alv a todos, a unes en sentido figurado y a otres de forma literal. Ahora sí odiaba a la gente. Pero, típico, más bien, me odiaba a mí mismo... [música épica y de suspenso]

[se sorbe los mocos]

¡Pero, ese no es Tito!  Y no. No lo era.

Afortunadamente, pudimos acceder a terapia psicológica [efecto de alarma de reloj cucu] y parte de todo ese proceso en los que te meten los "saicos", he podido soltar poco a poco esos duelos y reiniciar otros caminos o retomar los que se perdieron. Y ps sí ayuda. Digo, nunca he estado en contra de la psicología, porque ya ven que hay gente que dice "yo ni mergas que voy a esas madres, ¡ni que estuviera loco!" De hecho, yo quería ser psicólogo, 'tons, me late ir a terapia. "Psycho Therapy! Psycho Therapy!

Entonces, pues así fue como llegué a este momento. Creo que en estos 8 años hubo parte de mi mundo que se terminó, quedé disperso y nadie leyó mis blogs. Esta última oración me late para título de una rolita. [Lo apunta en su libreta de canciones]

Pero dentro de toda esa etapa oscura, hubo un ajuste que me sirvió como dosis (volvemos a La Castañeda, con su rola "La Dosis"), que me empujó a sacar cosas de mí para seguir adelante. Con mis proyectos laborales y personales. Y ps ya saben. Caímos en ese cliché. No sé si ya estamos predeterminados a comportarnos de ciertas formas cuando nos suceden cosas así, pero tampoco quiero decirles mamadas de que soy un hombre nuevo y la vrg. Porque mi punto es que necesitaba volver a ser ese Tito. Y para ello, regresé a leer mis pendejadas y eso me está ayudando.

Maddafacka!

Aparte, la fucking music. El desahogo y el recipiente más adecuado para poder sacar todo lo que uno trae. Y en donde también están mis compas, que de igual manera han vivido y están pasando por sus propias batallas. Y sacamos disquito el año pasado, 'tons eso equilibró un poco el asunto emocional que traíamos. Un pinche desmadre, pero "aquí seguimos" (wink wink!). 

¿Saben qué está pasando? Me he tardado en esta última sesión de escritura mucho más, porque mi agilidad en el teclado ha mermado con el paso de los años por la maldita costumbre de escribir en el chingado celular... Nada como un teclado de compu. Como que omito la barra espaciadora o me como unas teclas, del teclado... Y tengo que regresar al párrafo u oración y corregir. Porque ya no soy tan vale vrgs...

Bueno, ya me pinches cansé. Así las cosas en el Mundo Feliz de Alernaboy. Cuídense mucho. Mientan, roben, engañen y escuchen Heavy Metal (¡Hahaha! referencia Simpson); no, nosierto. Dos puntos extra si me dicen en cuál capítulo o escena sale ese diálogo.

¡Ay, ya! Nos vemos a ver cuándo...

Y diría el ChatGPT: "¿te gustaría el resumen de este blog con los puntos más destacados? Recuerda: no es un simple blog, es una manifestación de la libertad para expresar ideas de forma poderosa", ¡Hahahaha!

Ora sí, ya.

Bye.

Atte. Yo

PD. No mamen que ya uso lentes todo el tiempo, ya no fumo y tengo hipertensión reactiva, por eso tomo pastillitas. Pero no hay pedo.


Friday, February 16, 2018

Mi querido Diario de Blogspot...

No mamen.
No es porque ya estamos inmersos en las redes sociales que no escribo por aquí; es el tiempo que le tengo que dedicar a escribir algo que valga la pena dejar en la cibervida.

Pues, creo que por el momento no hay mucho qué comentar... ¡Hahaha!

Solo que me he dado cuenta que a la gente ya le vale pitos todo. La gente maneja como pinches bestias; Puta inseguridad culera en todos lados. Pinche basura, vale verga, por todos lados; Política y políticos rateros, corruptos y bufones; Mega clavados con el consumismo, mal pedo. Creo que, efectivamente, estamos viviendo los últimos días de una civilización. No sé si sería el "Fin del Mundo" -que tanto he vaticinado desde que me acuerdo- pero sí un final, o más bien, una transición a una forma de vida social muy distinta a la que estuvimos acostumbrados por décadas.

Como que ya todo es muy individual, demasiado narcisismo, pero con un objetivo que es el demostrar qué tan vergas eres, a través de, adivinaron, las redes sociales. Nos hemos encerrado bien cabrón en esas chingaderas y creemos que ahí está todo el pedo, la verdad absoluta y todo fluye y depende de lo que compartas. Malditos algoritmos de esas madres. Recuerdo cuando abrí este blog, hace 14 años (¡ay, carón! ¿catorce?), y la onda de compartir la creía que era para encontrar personas afines a tus gustos y expandir esa "red", conectarse... Ahora, el pedo como que se tornó lo contrario, se encogió la necesidad de conectarse; el anonimato y la inseguridad offline y online, llevó a crear un mundito feliz en cada perfil, llegar a creer que la realidad que uno mira a través de Internet es LA REALIDAD, y pues, caímos en lo mismo que se alegaba de los medios masivos: vivir en una realidad falsa y manipulada, solo que ahora, ya no son los medios los que te manipulan, sino tú mismo descartando y moldeando lo que quieres conoccer/leer/ver/oir/saber en tus redes. 

Y para acabarla de chingar, las desigualdades resaltaron más, así como las igualdades, está medio contradictorio pero por ahí va la cosa: haces lo que los demás, pero te crees bien pinche distinto haciendo cosas supuestamente extrañas y "locohonas", como por ejemplo, tomarte la foto en el lugar donde te encuentres. Además de todo esto, las opiniones y posturas ya se han polarizado más y pinches conflictos pendejos de la gente que disque dan su opinión "súper chingona" en las redes sobre un tema actual y polémico; y nomás veo que repiten lo mismo, lo mismo y lo mismo que vieron o leyeron de otro wey igual de inteligente que quien comentó.

De verdad, veo mucha egolatría. Mucha soberbia en la gente, en sus perfiles del "feisbú". Veo también una ansiedad por ser comprobado, aprobado; hacer las cosas que todos hacen y al mismo tiempo, definirse como "únicos y diferentes" o como "verdaderos y legítimos".

Vivo inmerso en las redes por seguir eso de estar "conectado", pero no mamen, a veces dan ganas de mandar a la verga toda esa conectividad. Pinche Internet es por naturaleza invasor y su dinámica es bastante hostigadora. Creo que lo han notado. Supongo. Y claro, también cree mi propia realidad, de tanto ver noticia de ciertos temas, me sale solo de eso. Para el trabajo, te meten a las redes; para tus hobbies, putas redes; todo esto, claro, si quieres mantenerte dentro de una postura que no sea de segregado. Si no, puedes mandar a todos a chingar a su madre y vivir como el Unabomber. 

Este blog, la neta, me encanta. Y no lo voy a abandonar. Es mi puto "querido diario". Lo amo.
Tanta pendejada que uno ve y lee en redes sociales no se comparan con las cosas que uno lee de los blogs. Quisiera creer que todos siguen leyendo blogs como este, pero, es sabido que "ya da weba" leer tanto texto en un cibermundo lleno de "memes", emojis y emoticons...

Bueno, ya me voy.
Luego los veo.
Luego me leen.
No soy emo.
Me cagan los emos...
Se hicieron hipsters...
Hoy sabe qué vergas se sientan...

Friday, May 13, 2016

La Insoportable Vanidad del Cosplayer

Antes de comenzar, quisiera recalcar que el título de este post, aunque parezca agresivo (y alusivo a una novela que ni he leido, ¡haha!), no es la finalidad que las personas que son cosplayers se ofendan. Mi intención es llegar a una respuesta que a mí me llene y me tranquilice; creo que se han dado cuenta que escribo y publico, nada de redactarlo antes. en fin.

El cosplay es ya muy conocido en estas épocas posmodernas. Viene de "costume player", o sea, un pinche cabrón que se disfraza y representa a un personaje de la cultura entretenimiento: comic, cine, tv, anime, video juegos, etc. Dicen que en Japón se inició esto pero fue más bien en USA, por los alocados años setenta, en las primeras convenciones de cómics, como la de San Diego. Ahí, en esas convenciones, fue cuando dieron lugar concursos de a ver "cuál pinche cosplay es el más verga del año", y chido.

Pues bien, en este lado del mundo, en Mexiquito lindo, el disfrazarse era anteriormente para ocasiones del "Jalogüí" o, si eras un niño (o niña), en fiestas infantiles temáticas. Si no cumplías con esos parámetros eras un pinche wey raro, inmaduro de "esos que les gustan los cómics y todo eso infantil".

Como que hasta ese momento llegué a encasillar al cosplayer. Digo, yo también soy gustoso del pedo friki; junto cuentitos, monitos y cuanta chingadera salga de personajes del cómic y del cine. Pero nunca me llamó la atención disfrazarme y deambular en las convenciones todo caracterizado. Creo que pude llegar a pensar igual sobre el cosplayer como esos obtusos dizque "maduros" que ya dejaron de ser niños y se ponen bien pinches borrachos los fines de semana, tiene su trabajito "uyuyuy" y andan en su carrito matador trepa-morritas. De las chavas, pues, siendo esto de ser friki, al inicio, un hobbie más de "hombrecitos" (por los productos que se ofrecían a este mundillo friki), pues las chicas podían ver al friki como otro cabrón más que quizá no tenga lo que ellas necesitan. Claro que, hubo mujeres que preferían estar "antes muertas que sencillas" y te podrían ver como el bicho raro que realmente eras y menospreciarte, rebajarte y avergonzarte públicamente...

Pero se soportaba vivir con ese estigma ya que, para el friki, las cosas que son importantes no son las mismas que para el individuo (o individua) descrito en líneas anteriores. Un friki vive y disfruta su pasión.


Trabajé años (y sigo trabajando) en una tienda distribuidora de sueños y anhelos frikis, una tienda de comics y figuritas (y figuritos) de colección. Esto fue hace unos, mmmh, 16 años. Ya tenía todo el acercamiento friki desde años anteriores, mi secundaria me respaldaba; y ser un tendero en ese tipo de negocio para un friki como yo era satisfactorio. Nunca me llegaron fenómenos disfrazados o platicando sobre su próximo cosplay; yo vendía monitos (y monitas) y comics a toda clase de friki. Para mí era una buena chamba porque además aprendía sobre los coleccionables y mil y un cosas que da weba escribir aquí... el chiste es que tanto mis clientes como yo conocíamos y aprendíamos de lo que nos gustaba. A lo mejor éramos muy fans de algún personaje o franquicia pero lo más "llenador" para un friki en esos tiempos era SABER TODO sobre aquello.

Pues llegan las convenciones anuales en mi ciudad y había que asistir como negocio. Como les dije al inicio, los cosplayers y todo ese mundillo comenzó en las convenciones; y era el turno para el pueblo donde radico de vivir esa experiencia. Como vendedor, muchas veces no tienes tiempo de deambular en esas convenciones; tienes otras prioridade$ y debes cuidarlas. Así que mucho tiempo que pasaba en una convención de mi ciudad era en el stand de la tienda donde trabajaba, atendiendo a los mismos frikis que iban al establecimiento pero habiendo pagado una cuota, tanto ellos como nosotros como negocio, vaya vaya, alguien está haciendo buen negocio con esto de las convenciones...

Entre la gente, veía muchos chavos (y chavas) disfrazados, creo que más chavitas que weyes. Los amigos que se disfrzaban de hecho lo hacían por pertenecer a cierto "relajo" más que tomarse en serio esto del cosplay. De hecho, puedo decir que me avergonzaba ver a mis amigos hacer "el desfiguro" del cosplay en esos eventos; si no eran mis amigos pues, sinceramente eran parte de mi repertorio de burlas locales entre mi jefe y yo, cuando pasaban frente al stand.

Pasó el tiempo, y siguieron las convenciones y con estas surgen los concursos de "cosplay". Todo un ritual, cual vil pasarela de moda, neta. Concursantes de una edad promedio de 15-18 años. Ok, están chavos, son frikis, les gusta el cosplay, a mí no, "let it be"...

Y siguieron pasando los años y en las convenciones no solo era vender cosas frikis, ya habían invitados especiales, no creadores de cómics, ilustradores o aportadores a esta subcultura. No, para nada. Ahora, los invitados especiales, las estrellas del momento eran Cosplayers Pro-fe-sio-na-les. Así como lo lees. Un wey (o weya) que se disfraza de manera profesional, que le pagan por deambular en la convención, ser admirado y elogiado por la fidelidad del personaje del que se ha disfrazado. Wow. De verdad, es de aplaudirse. O sea, ponte a buscar la tela y todo el material que necesitas para "cosplayear" a tu personaje favorito... Aaah, ¿verdad? Está cabrón...

Yo seguía con mi tienda y mi conocimiento friki. Me había convertido en todo un lobo de mar (¿así se dice?) del mundo friki local. Claro que, nadie recurría a mí porque ya hay Internet y Google y ahora todo mundo en cuestión de un "click" sabe o se entera de todo eso que yo fui conociendo en veinte años.  Además de lobo de mar me convertí en una reliquia. Así es, en un artículo similar a los que vendo y ofrezco a la gente como "este ya no lo hacen, es de colección, aguas, porque ya es viejito y hay que tratarlo con mucho cuidado, quedan pocos en el mercado, etc."


Mientras, el mundo cosplayer sigue avanzando junto con las convenciones locales en el pais. Llegué a entrevistar a dos cosplayers para una revista de circulación nacional, que ya no existe, por cierto. En esos días me alejé demasiado de los eventos grandes y me enfoqué en mi tiendita, ahora ya mía. el cosplay y demás expresiones "frikis" me daban igual, bueno, no es cierto, trataba de evitar ese mundillo. ¿Por qué? Pues por lo mismo que les comenté hace un párrafo: era una reliquia, una pieza de colección en ese mundo. No me disfrazaba, no bailaba el hare-hare, no me gustaba el naruto, no escuchaba k-pop ni veía doramas, entonces ¿para qué chingaos iba a esos eventos? Toda esa gente no me compraba ni comics ni monitos, todo lo bajaban de Internet...

Llegó un momento en que todo se niveló, hubo un crecimiento enorme de frikis gustosos del comic, gracias a las películas basadas en personajes del noveno arte. Y, aunque también me disgustaba el hecho de que en las salas de cine no solo veías a esos frikis cosplayeros sino a esa gente que anteriormente, en tu infancia o adolescencia, te señalaban de "inmaduro" ahí estaban rellenando butacas en la adaptación en cine de tu personaje favorito. ah, ahora sí es chido ver comics y traer playeras de Superman en el antro, ¿verdad, cabrón? Pero bueno, eso ya lo conté y me desahogué hace tiempo.

El punto es que en esos eventos especiales, ya no en una convención, sino en un estreno de una película basada en comics o de sci-fi, te encuentras al cosplayer. Ok, me late que animen un evento así, está chido que salgan y amenicen el momento y lo hagan más memorable. Pero, de repente, esos cosplayers y ano son esos que veías en las convenciones; aquellos frikis igual de incomprendidos igual que tú, sino gente que hasta parece modelo. Puta, te preguntas "¿dónde andaba esta gente 'bonita' cuando andaba más metido en el medio?", conoces al tipo (o tipa) y te das cuenta que "es fan", sí en estos días decir que eres fan de algo es como decir que eres vertebrado y respiras.

Entonces me di cuenta que hoy ser fan y cosplayer es casi lo mismo.

 ¿Cómo la gente va decir que eres el fan más fan de todos los fans del mundo fan? Haciendo un cosplay. Gente como uno, friki pero que a lo mucho porta una playerita de algún personaje teto, que tiene su colección y su recámara está atiborrada de cuanta mamada pueda comprar ya no es suficiente, estamos en peligro de extinción. ¿De qué te sirve decir que eres fan si no lo puedes mostrar al mundo? ¿La gente va ir a tu casa a ver todo lo que has acumulado en años y que jamás te vas a deshacer a menos que te cases, te enfermes, estés en bancarrota o te mueras? Pues, no. Nadie le interesa saber que tienes "toda la colección", salvo como una anécdota en alguna plática efímera, de esas que hay por doquier; entiende, a nadie le importa si sabes todo lo referente a "Fuck-Man", no eres él.

En cambio, si te pones la capa, el casco, el calzón, la tanga o lo que sea y sales a la calle todos te van a voltear a ver, todos querrán tomarse una foto contigo porque "¡eres el pinche personaje, cawn!". Ya lo dijo el AndyWarhol, cada persona en el mundo merece tener sus quince minutos de fama (o cinco, no recuerdo) y el cosplay puede darle al friki eso; más ahora que vivimos en un mundo inspirado en la imagen, la apariencia y todo aquello que pulula en las redes sociales que he repetido hasta el cansancio en anteriores posts. Con el cosplay no importan tus atributos físicos, tu condición mental o tu ocupación laboral; tú puedes ser el personaje que quieres o has querido ser desde hace años, desde que eras pequeño.

No importa que no sepas el origen del personaje, ni la historia; es más, vale madre si no tienes parafernalia y no importa si te gusta el personaje que estás (re)interpretando. La onda es disfrazarte, cotorrear y echar desmadre. Puedes buscar cualquier pretexto para salir a la calle o ir a un evento y cosplayear; no es necesario esperarse a una convención, puedes armar tus caminatas frikis y verás cómo la gente se te abalanza tal y como si fueras el personaje real.

Hoy en día el personaje de los cómics, videojuegos o películas trasciende si tú lo re-interpretas. estamos en la cultura visual, en la de "tú eres el importante", no lo que está a tu alrededor.

No puedo decir queme enoja esta situación porque desde otro punto de vista lo he entendido pero me decepciona por parte del friki. El friki ya no tiene complicidad, ya no es el personaje hermético e introvertido que solía ser antes que lo caracterizaba, definía y diferenciaba entre todas las demás subculturas. El friki, ese friki que hasta en Big Bang Theory lo han amoldado a una sociedad para que lo acepte ahora se porta igual que esos individuos que lo amedrentaban y rebajaban en la escuela. De repente ves a gente de esas características en grupos de cosplay alegando que son bien fans igual que tú, o más.



¿A dónde va llegar esto?
No sé. Quizá algún día veamos a un wey que sí se lo tome en serio y salga por las noches a madrear delincuentes que mucha falta hace...

Ya me desahogué, adiós.














Tuesday, March 01, 2016

La triste realidad del Comunicólogo en México (o mejor dicho: "Mi precaria y frustrante situación laboral y profesional")

Saludos a la gente que vino a leerme. Ya sé que los blogs ya nadie los lee, qué bueno, pero no está de más saludar al curioso...


Han pasado 16 años que egresé de la universidad y 12 años de haberme titulado como "Licenciado en Ciencias de la Comunicación" y créanme que la vida universitaria ha sido una de las pocas experiencias más interesantes, memorables y que estimo mucho de lo que llevo en vida; por mucho que uno puede sufrir en esa post-adolescencia los años universitarios son los mejores que a uno le pueden pasar, y más si es cuando escoges la carrera que más te gusta.

El que haya elegido Ciencias de la Comunicación no se debió a un trabajo excepcional de quienes imparten esa "orientación vocacional" en las escuelas preparatorias, para nada. Mi vida en aquellos años -quizá desde mucho antes- estuvo relacionada con la apreciación del arte, la creatividad, la imaginación y todas aquellas disciplinas que generan arte o aplican el arte para ofrecer cosas interesantes al mundo. Creo que por ahí iba mi "sabia" decisión. Siempre me gustó escribir (vaya, aún tengo un blog), tocar algún instrumento musical, crear historias con mis juguetes en la infancia, fingir que tenía un programa de radio o ser protagonista de una serie de TV; me encantaba leer cómics, hablar de deporte, de cine, entretenimiento, etc. Todo esto lo sigo haciendo, independientemente de estudiar Comunicación pero lo comento porque es lo que te dicen que es "dedicarte" a la comunicación

Entonces, tenía tres opciones para estudiar y "ser alguien y hacer algo en la vida": 

1. Psicología: tenía un profesor en preparatoria que admiro mucho y es psicólogo, un día en la plática de alguna clase nos contó la decisión del porqué estudió eso; no recuerdo ahora muy bien toda su explicación pero lo que sí se me quedó fue que si teníamos pensado estudiar la misma carrera que él teníamos que mentalizarnos a que terminaríamos dando clases en alguna prepa, como él. Opción descartada. Eran finales de los noventa del siglo XX, creo que hoy puede ser que los psicólogos tengan mejores oportunidades.

2. Música: Mi familia siempre estuvo arraigada con la música, tanto como fanáticos como practicantes y profesionales. La música ha sido parte de mi vida desde que yo recuerdo. En tiempos de adolescencia y entrados a los 20 pues, me llegó esa cosquilla de hacer mi propia música con un grupo de cuates, amigos, gente que tuviera la misma pasión que yo; y sí, lo logré. Tanto que llevo casi 20 años tocando para públicos. Pero no me decidí hacerlo de manera "profesional", siempre he sido un musiquete de esos que les dicen "líricos", medio analfabeta funcional, digamos. Las escuelas de música buenas en mi país están en la capital y, habiendo emigrado de esta, creo que mis padres no les resultaría una buena decisión si tendrían que pagar algún hospicio o la "mensualidad" o yo qué sé (y pensar que años después, dos exactamente de entrar a la "uni", mi padre tuvo que regresar a la ahora CDMX para tener un buen trabajo con mejor sueldo porque el estado de San Luis Potosí tiene uno de los salarios más bajos del pais, gracias, pinche Carlos Salinas de Gortari).Y para rematar, entre esos momentos de decisión escuché a alguien cercano de la familia o la escuela, no recuerdo, que los músicos "se mueren de hambre" y que terminan de maestros en una secundaria enseñando a tocar la flauta. Descartado, también.

3. Comunicación: La escuela estaba cerca de mi preparatoria, la conocía un poco, conocía algunos alumnos de ahí porque eran amigos o conocidos, bueno, por ese lado no voy a un lugar desconocido; tendría la misma ruta que hacía para ir a la preparatoria. Por el lado académico, habían cuatro semestres de materias enfocadas a la psicología y otras más, muchas más, enfocadas a la creatividad en todas las disciplinas posibles y si no las habían indirectamente todo nos llevaba a la famosa "creatividad". Podía ver un poco lo que en psicología se encarga y podía seguir relacionado con la música quizá no de manera instrumental pero sí desde la perspectiva técnica en producción de audio. OK, se queda Comunicación.

Trámites, exámenes, más trámites, un examen. Listo, ya entré.
De verdad, no me emocioné cuando vi el resultado aprobatorio. Sinceramente creí que el pasar el examen de admisión era apenas el principio...no había por qué celebrar, dar brincos o que me felicitaran.

Creo que muchos les pasa cuando entran a estudiar esta carrera es que en verdad quieren ser locutores o salir en la TV, o al menos eso lo creían algunos en mis tiempos, pero no, todavía, y lo puedo asegurar por el trabajo que tengo. En fin. Pues en los primeros días de clases este era el discurso de los docentes: "Aquí no vienes para salir en la TV, no necesitas estudiar Comunicación solo para agarrar una cámara o andar de merolico". Muchos alumnos desertaron. Uno de ellos, de los que se fueron inmediatamente, ahora lo veo saliendo en comerciales del gobierno mexiquense y de HEB, bien por él.

Yo, por mientras, me interesaban más las materias. Obviamente las enfocadas a la sociología, teorías de la comunicación, psicología, etc. Era claro que las pocas matemáticas que me dieron ahí, Estadística, no era nada bueno; que ahora puedo decir que fue culpa del profesor pero pues, ya ni para qué quejarse, ya me titulé. Mi relación con la música, el cómic y otras artes seguían y en cada trabajo era permisible sacar a relucir nuestras habilidades artísticas y creativas. 

No me puedo quejar del perfil que me forjaron en mi Universidad y hasta hoy lo sostengo. No me hicieron para salir en la TV, no me dieron ganas de ser locutor de radio, no quise ser aplicante para el CEA, ni ninguna mamada de las que mucha gente cree que es ser comunicólogo.

El asunto es cuando te enfrentas al mundo real. Parece cliché y más en un país tan jodidamente atrasado en muchos aspectos como en México.

Salir a buscar trabajo como comunicólogo fue un cubetazo de agua fría, un "ice bucket challenge" del mundo laboral, real. Es un "despierta, no hay trabajo para tu viajecito de comunicólogo". Inmediatamente decidí irme hacia el mundo nuevo del Internet, el diseño gráfico y la publicidad; aprendí un poco de esto y de lo otro y logré conseguir trabajo gracias a esas habilidades casi emergentes en mí. 

Cabe decir que en medios de comunicación busqué muchas oportunidades en los medios locales y, como suele pasar, si no es por la "falta de experiencia" era porque "luego te llamamos". Pero la razón era de que sentía un nepotismo que salía como lava incandescente en los medios de comunicación y si así era para que reclutaran gente, no quería imaginarme la tendencia editorial con la que trabajaban. Nunca más pedí empleo a medios hasta que llegara uno y me lo ofreciera. Y fue así.

Estuve colaborando para una editorial nacional, escribiendo y ayudando a corregir horrores ortográficos. ¿La paga? en especie, no se podía más. Pero me sentí muy realizado y muy orgulloso de mis artículos y entrevistas, redactadas y diseñadas desde la comodidad de mi hogar, en mi computadora y no estar en ascuas a ver en qué trabajito te mandan cubrir. Mientras pasaba esto, mis habilidades como diseñador publicitario (no gráfico) iban dándome satisfacciones tanto monetarias como personales. Solo que llega un momento en que todo termina. Y el trabajo de diseño, salariado, con beneficios de seguro, infonavit y eso, terminó. Hora de volver a otra realidad: el freelance.

Creo que aquí empecé a comprender a los diseñadores gráficos que, así como los comunicólogos, abundan en el territorio laboral. Pude conseguir clientes que les hiciera su publicidad, me hice cargo de páginas web, promociones, etc. Mientras tanto, la tecnología iba alcanzando todos los rincones del mundo y llegó un momento en que mi trabajo ya no era ni bien pagado ni muy recurrido.

Otra vez me encontraba en un limbo laboral y profesional. Fue en este punto en que pensé por primera vez si estudiar Comunicación, Ciencias de la Comunicación haya sido una buena elección, porque en aquél momento fue "la mejor", pero entre decisiones, decir que la mejor no necesariamente signifique que sea una buena decisión a futuro.

Creo que mi experiencia puede le resultar muy similar a mucho colega. El punto es que de esas tres opciones que tenía en dos estaba la de terminar como maestro. Y llega un momento en que se presenta esa oportunidad para serlo. Maldito destino o yo que sé. Decidiendo y haciendo proyectos para ejercer la carrera de Comunicólogo termino en lo que pude llegar a ser desde un principio si hubiera llegado a ser Músico de profesión o Psicólogo.

¿Y a quién les doy clase? A Comunicólogos. En una Universidad privada como muchas que hay ahora en México que ven las carreras como monederos y que los alumnos, con una pésima orientación vocacional llegan a mi aula con un pesimismo peor al que veía en muchos compañeros. ¿Qué diablos les dices cuando llegan a ti y te preguntan qué otra carrera o escuela es mejor a lo que están cursando actualmente? ¿Con qué cara les digo que así como ellos están yo y muchos otros jóvenes de la generación X estuvimos hace veinte años?

Y hoy es mucho peor el asunto. La vida efímera, la de la obsolescencia programada, esa vida "consumista" y frívola en la que vivimos ha llegado al tuétano de nuestras vidas, relaciones sociales y decisiones. Tomamos las cosas para el momento justo, no para pensar a futuro. El futuro puede que no exista, por eso hay que decidir ahora. Imaginen con todo ese bombardeo de mensajes EN TODAS PARTES cómo se encuentra el joven de hoy para decidir en lo que se supone -porque nos lo han dicho hasta el cansancio nuestros padres y todas las instituciones- "nos vamos a dedicar TODA LA VIDA". Toda la vida. Eso, en un mundo así, tan fugaz, tan "informativo", es totalmente arcaico.

 ¿Qué momento es la vida para el joven de hoy? ¿Qué le ofrece la vida laboral? A mí, una patada en los webos. Un "alíneate a lo que hay". Mi decisión profesional fue pensada según a lo que yo amaba y quería, a lo que yo creía que era yo, mas no a lo que podría llegar a ser o lo que NECESITABA hacer.

Un país como México, donde las artes y todo aquello que tenga que ver con la creatividad es "para mariguanos, locos, webones, delincuentes", las artes "no dejan dinero", la creatividad solo sirve para armar auto partes en una fábrica de la General Motors, ¿pensar, para qué? no sirve pensar. Lo que se necesitan son obreros, gente comprometida con su trabajo, "que se ponga la camiseta" y esté trabajando catorce horas diarias con un sueldo ahí nomás para sentir que vives y tienes recompensas. Trabajar por y para el arte y que no te digan "webón, delincuente", NINI, es como veo que todos mis colegas recurrimos, DAR CLASE. Confinados a sueldos condicionados según lo que decidan los altos mandos; si la carrera le va bien, "si hay demanda y muuucha lana te puede ir bien", si no, pues ahí "unas horitas, nomás". Y mientras, en las aulas uno viendo  a ver si con lo que uno aprendió allá, en el mundo laboral, lo comprendan estos chavos de hoy y no desfallezcan intentándolo, al menos que terminen y nos demuestren que se puede cambiar...

Bye.





Thursday, March 05, 2015

Contáctanos...

En el "guats", mientras manejas o mientras regañas a tus hijos; en el "feis" si estás trabajando o si vas al baño. Estamos para servirle.
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Dando señales de vida...
Este blog no se va.
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Bueno, quien sabe...

Wednesday, July 09, 2014

El fin de (mi) los (blog) Blogs: ¿morir de pie o vivir de rodillas?

Qué ondas. Bueno, nuevamente aquí en este blog que cumple sus 10 años de existencia (gracias), que cada vez es más agonizante con toda la ondita ésta de las redes sociales, los microtextos y los memes.

Es difícil sostener un blog hoy en día si no anexas fotos o imágenes que respalden tus textos, sean buenos o no, en cualquier aspecto de ese calificativo. Y por mucho que queramos mantener estos sitios parece imposible con la poca afluencia que hay en ellos actualmente. Hay excepciones, por supuesto. Pero mi intensión es generalizar, mal hecho, para sentirme bien conmigo mismo de que hoy en día mi blog sigue, seguirá y terminará siendo una cagada. Y si alguna vez tuve esa necesidad de aparecer y ser mencionado en la blogósfera, ahora rechazo en absoluto esa necesidad y me quedo con la idea de que este blog "existe".

El asunto es que para el lector y navegante de la red, los blogs ya no son una opción primordial para encontrar "lo que busca"; si bien puedes encontrar buena información en algunos y ser un resultado "privilegiado" en Google, los blogs ya no tienen la misma afluencia a como antes, ya no son "cool" para quien navega en Internet y busca crearse su identidad virtual.

¿Cuándo dejaron de ser "cool" los blogs?
Somos una sociedad que juzga por lo que ve instantáneamente. Aprendemos a reconocer sentimientos, actitudes, personas y colores a través de los medios, antes que sepamos qué significan o cómo se escriben.
Mi generación aprendió con la TV mientras que las nuevas generaciones han aprendido con las llamadas y sonadas nuevas tecnologías de la información. Puedo entender que es inevitable parar el curso tecnológico en un mundo capitalista/consumista como en el que vivimos; pero lo que no me entra en la cabeza es por qué ese avance no nos ha llevado a definir y encontrar ese eslabón perdido para nuestro desarrollo como sociedad, el cual considero es incrementar las habilidades de lectura y escritura -actividades que nos dan la pauta para abrirnos al "maravilloso mundo del conocimiento"- por el contrario, las tecnologías nuevas nos simplifican la vida y el tema de "pensar" no cabe dentro de la sociedad de la información.

Los blogs eran una escapatoria de aquello que el autor le pesaba, angustiaba, conmovía o alegraba del ahora llamado "mundo real". Trasladar esos sentimientos a ese "mundo virtual" (la contraparte del real) donde podías congeniar y debatir con otros autores -blogueros- y uno que otro visitante. El blog es (era) como el diario íntimo de la quinceañera precoz pero sin ninguna restricción privada más que la de la contraseña para acceder a la cuenta que resguarda esos secretos ventilados.

¿Qué hacían cool a los blogs?
Esa sensación de ver lo ajeno. de "cuchichear", entrometerse y hasta de opinar de lo que el autor subía a su blog. Saber que al otro lado de la pantalla podría existir alguien similar a tus convicciones, creencias, ideologías, gustos, preferencias, etc. Se generaba una red que compartían las experiencias de cada usuario y visitante, donde algunos se convertían en "psicólogos de microondas" (instantáneos) tanto para ayudar, señalar o apaciguar las carencias, dolencias y barreras como las alegrías, conocimientos y triunfos que en el mundo real se presentaban. Hasta cierto punto era un nivel de adquisición de conocimiento, también de compartirlo.

Además de ser una válvula de escape para algunos usuarios, el blog se fue convirtiendo en el receptáculo de escritores y periodistas frustrados o rechazados en aquél mundo real. Podíamos encontrar, además de reseñas sobre noches locas y quejas eternas, información actual sobre cualquier tema de nuestra preferencia -deporte, política, entretenimiento, sociedad- que no encontrabas en los medios "tradicionales", así como descubrir historias, cuentos o novelas de autores desconocidos y rechazados por las editoriales que pululan en el mundo literario. Todos y cada uno de ellos, blogueros al fin de cuentas, se les fue reconociendo dentro y fuera del mundo virtual.

¿Por qué dejaron de ser cool los blogs?
Porque un navegante de la red busca actualidad. Además, ese cibernauta busca una identidad que lo defina en esa red. Con el advenimiento y posicionamiento de las redes sociales como Facebook y Twitter, lo visual, la imagen, el meme (que dudo que la mayoría de mis contactos que tengo en esos sitios sepan el origen de la palabra sin recurrir a Google o Wikipedia) construyen y deconstruyen todo lo que uno conoce (o quiere conocer) de manera mucho más rápida, sin necesidad de dedicarle "tiempo" para leer dos o más párrafos de alguien que pocas veces "da la cara". El blog se convirtió en algo frío, inerte que sólo por algunas excepciones se mantiene actual y vivo.

Muchos blogueros comenzaron por anexar fotos y vídeos en sus entradas para mantenerse de pie y esas experiencias personales plasmadas en esa bitácora virtual pasaron a la historia. Muchos blogs se convirtieron en la repetición de algo que ya estaba en la red, redundancia de mensaje, y cuando algo es repetitivo, extenso, deja de ser interesante, aburre y se olvida.

Pero ese olvido instantáneo de las cosas es lo que prevalece hoy en día, en muchos ámbitos de la vida, hasta en esas llamadas redes sociales. Ahí todo es rápido, veloz, que nadie se entere y al mismo tiempo que todos lo sepan. Y así como pasan las noticias, imágenes, "sharings" y memes en la cronología de Twitter y Facebook así de rápido se olvidan. Por eso la urgencia de contar todo en 140 caracteres o en una sola imagen.

Estamos volviendo a la era de los pictogramas, jeroglíficos y pinturas rupestres con las que nos comunicábamos en la antigüedad. Puede ser que haya algún cibernauta que tenga la mejor manera de expresar con esas "habilidades" innatas todo lo que he expresado en este escrito con una sola imagen y cuatro palabras, generando un meme que trascienda, aunque sea por un breve lapso que, ahora, no importa eso. Agreguen la falta de lectura y escritura que existe en un país como en el que vivo (y nací), muy difícil prevalecer.

Los blogs son una ventana al pasado. Son lo que fuimos alguna vez, lo que pensamos y vivimos en determinado momento; y en una sociedad como la de hoy, la perpetuidad, lo eterno, no tiene cabida.

¿Seguirán siendo cool los blogs?
Entre blogueros sí. Aunque como los lectores de libros nos iremos extinguiendo, siempre existirán los blogs mientras haya alguien que los escriba y otro que los lea. Una planta está bonita si la riegas y le das los cuidados que mereces, pero por ello no deja de ser planta, no se convierte en algo más; inclusive, nace, crece, da frutos (algunas) y muere. Hay plantas que están en los jardines o casas, ahí, existiendo nomás... así son los blogs actualmente. Existiendo en el ciberespacio.

¿Por qué mi blog no es cool?
Por que siempre ha sido de cagada.
Gracias por leer.




Tuesday, December 31, 2013

FELIZ AÑO 2014..¿qué, 2014? ¡Chales!

¡Quióbole! Mucho tiempo de no postear en el blog. Ya saben, los blogs ya los olvidamos todos, no son cool. Pero lo conservo aún para ser snob y hipster y decir que soy bloggero, ¡haha!

Pues esta ocasión vengo a escribir sobre el Año Nuevo, como festividad; tanto que lo gozan ustedes y yo. Esperamos con ansias este día para abrazarnos, desearnos lo mejor y sonreír por todos lados, mandando buenas vibras por doquier; celebrar como debe ser y al siguiente día esperas otra vez con ansias a que llegue la misma celebración, esto toda la vida, todos los años, todos los 31 de diciembre...¡verde! qué maldita cotidianidad.



El año se fue, el 2013, se fue como el 2010, 1985, 1347, 1826... Pinche 2013 ojete. No voy a usar como válvula de escape este post para reflexionar sobre lo que hice o dejé de hacer, las circunstancias que me llegaron y las que dejé pasar en este año que pasa; la verdad, esas madres se las dejo a ustedes que lo pongan, como ha pasado en los últimos años en sus redes sociales; a mí no me gusta ventilar mi vida, proyectos y deseos (más de lo que hago) para dar ternurita, lastimita o que me den mil y un likes y "retuits", hay otras fórmulas para obtener la atención de ustedes, ¡haha!... qué pinche pendejo estoy, ¿verdad?

Pues bien, a mí no me gustaba celebrar -por así decirlo- la venida del Año Nuevo. De niño me cagaba el momento en que todos esperaban a que diera las doce en el reloj para dar y recibir abrazos y buenos deseos; pinche obligación pendeja de tener que llegar con el primo, el tío o quien fuera que te cagaba las polainas por alguna estúpida pero justificable razón en ese momento pero que ahí estaba invadiendo tu casa, tu espacio, tu lugar. Pinches abracitos de como si nos pusiéramos Resistol en los brazos antes para dar ese abrazo todo pinche tieso, desinteresado e hipócrita donde ninguna parte del cuerpo se quiere restregar con el del otro más que las palmas de las manos que tocan el abrigo pulgoso del felicitado y que a güevo tienes que felicitar por el puto compromiso y el "mood" hippie que todos irradian a las 12:00 a.m. de cada 1 de enero...¿a poco no? No se hagan ahora los "new waveros"... 

Siempre les ha tocado "abrazar" y "felicitar" al estúpido vecino, a la prima pendeja, al amigo del amigo castroso o al tío imbécil que por tí fuera lo ignorarías, pero no; "es momento de perdón, de dar y ser buena persona"...¡WEBOS!

Peor cuando eres un niño, que lo único que importa en esta época es la Navidad, el pinche Santa Claus que ya dejó su encargo y los putos Reyes Magos que vienen en camino; pinche Año Nuevo para un niño como yo, que NUNCA le gustaron los cohetitos (no como ahora, que de repente a todo mundo ya les molestan los cohetes porque los perritos se ponen mal, pinches poseros) no le encontraba sentido, más que tragar dulces o cuanta pendejada hubiese y el desvelarse más...

Con el tiempo, me di cuenta que no tenía escapatoria para ese ridículo ritual y entendí que mientras más rápido era felicitar y abrazar a todos, más fácil me zafaba de esa mamada. Sólo que pasó una situación: los primos crecen, los tíos se mueren y poco a poco la familia se va desintegrando hasta llegar al momento en que sólo quedaba en esas cenas y celebraciones la familia con quien pasas los baches y chingonadas; y como que ahí ya no hay pedo, el abrazo es sincero y los deseos pues, de igual manera.

De repente tienes 30 y tantos; y los años pasan más rápido; no como en la niñez o la estúpida adolescencia que el mayor logro era terminar el ciclo escolar, vacaciones y otra vez lo mismo; pero eso, involucraba un tiempo enorme, eran tiempos extensos y la vida era muy despreocupada...

Hoy, el tiempo pasa volando. Bien cabrón. Y no por justificar las copas que te vayas a echar seguramente, como casi todo mundo lo hace, pero esta vez reflexiona amiguit@. ¿Crees que realmente el año que entra te va ir mejor? ¿Cómo lo sabes? ¿Tienes la certeza de ello? Quizá pueda ser peor, mucho peor (con eso de que sube todo en el consumo). Cuando me pregunté esto en algún 1ro. de enero pasado, entendí el chingado abrazo que se da la gente a las doce de la noche. Es como un "¡Ay, cabrón! Llegamos sanos y salvos al 2014...pero, veeerrrdeee sigue un año más" Cenar, beber y despilfarrar no es la mejor opción para recibir el año, pero parece que es lo único que nos han enseñado... ¿Bueno? ¿Malo? Sépalachingada...

El desear buena vibra y felicidad, año con año, pierde el sentido primordial de la sentencia. Se vuelve como la cena y el pisto que te vas a chingar: en un producto; una marca registrada, un maldito compromiso que hay que cumplir en esta sociedad para "verte bien" con los demás, ser cortés y educadito... Eres como cualquier anuncio de Wal-Mart que le desea a sus clientes un Feliz Año 2014. Se despersonalizan tus buenas intensiones.

Y regreso al inicio: el dar abrazos y felicitaciones hipócritas a gente que no te interesa su vida no te hace mejor persona; no te hace ser el mejor hippie de fin de año mandando felicitaciones y buenos deseos a todos tus contactos de "feis", justificando tu buenaventura con pinchemil fotos del plato que te vas a tragar y las botellas que vas a consumir.  Te conviertes en un cliché.

Guárdate. Enciérrate en tu recámara y pídele a tu deidad que te vaya bien, te acompañe y que sobrevivas este año venidero. Abraza a las personas que verdaderamente estimas y te importan. Si estoy dentro de ellas, qué chido. Gracias.

Ahora sí. A celebrar... ¡hahaha!